.

17 junio 2018

Los árboles sagrados de África se mueren

La mayoría de los baobabs más viejos de África se están muriendo desde hace una década, advirtieron este lunes los investigadores que barajan como causa el cambio climático.

"Es chocante y espectacular asistir a lo largo de nuestra vida a una desaparición de tantos árboles de edades milenarias", explicó a la AFP Adrian Patrut, de la Universidad Babes-Bolyai de Rumania y coautor del estudio publicado en la revista Nature Plants.

"En el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, los grandes baobabs de África austral empezaron a morir, pero desde hace 10-15 años, su desaparición aumentó rápidamente a causa de temperaturas muy elevadas y de la sequía", según este investigador.

Con edades comprendidas entre 1.100 y 2.500 años, el baobab, de tronco macizo coronado por ramas que parecen raíces, es una de las siluetas más emblemáticas de las sabanas áridas, reconocibles a varios km a la redonda.

Pero a lo largo de los últimos 12 años, nueve de los 13 ejemplares más viejos murieron total o parcialmente, según el estudio.

Entre estos, tres árboles simbólicos: Panke, en Zimbabue, el baobab más viejo con 2.450 años; el árbol de Platland de Sudáfrica, uno de los más grandes del mundo con un tronco de más de 10 metros de diámetro, y el célebre baobab Chapman de Botsuana, en el que Livingstone grabó sus iniciales y considerado monumento nacional.

"Estas muertes no fueron causadas por una epidemia", afirman los autores que sugieren que el cambio climático podría afectar la capacidad del baobab para sobrevivir, si bien "serán necesarias otras investigaciones para apoyar o rechazar esta hipótesis".

Pero "la región en la que murieron los milenarios baobabs es una en las que el calentamiento se produce más rápidamente en África", según Patrut.

Los investigadores descubrieron esta situación de "una amplitud sin precedentes" cuando estudiaban estos árboles para entender sus extraordinarias medidas. Para ello, entre 2015 y 2017, examinaron más de 60 baobabs, los mayores existentes y por lo tanto los más viejos.

Recorriendo Zimbabue, Sudáfrica, Namibia, Mozambique, Botsuana y Zambia, recolectaron muestras de diferentes partes de los árboles, con las que pudieron determinar su edad.

"Los baobabs producen periódicamente troncos nuevos, así como otras especies producen ramas", según el estudio. Estos tallos o troncos, a menudo de edades diferentes, se acaban fusionando.
Pero cuando un gran número de tallos muere, el árbol se desmorona. "Antes de empezar nuestras investigaciones, habíamos sido informados de la caída del baobab Grootboom en Namibia, pero creíamos que se trataba de un evento aislado", indicó Patrut.

"La cavidad de un viejo baobab de Zimbabue es tan grande que en ella se puede albergar a casi 40 personas", subraya en su página web el parque nacional Kruger de Sudáfrica.

Durante mucho tiempo, fueron utilizados paralelamente por los exploradores y viajeros para guiarse.

Fuente: AFP

Los volcanes con más posibilidades hacer erupción próximamente


 
Si el Yellowstone erupcionara, su flujo de lava se extendería entre 50 y 65 kilómetros, lo que equivale a decir que cubriría la distancia desde Montevideo hasta el balneario Los Titanes. Las investigaciones en torno a la caldera del parque Yellowstone sostienen que su erupción no se producirá pronto, pero que cuando lo haga, a pesar de que es una de las regiones volcánicas más monitoreadas del planeta, su inminente actividad podría ser advertida solamente alrededor de un año antes. El mayor problema a enfrentar si tal evento sucediera, sin embargo, no serían los kilómetros cubiertos por la lava, sino las toneladas de ceniza, que podrían producir cambios drásticos en las temperaturas del planeta y destruirían grandes zonas de cultivo.

Si bien sigue siendo imposible predecir con exactitud cuándo un volcán hará erupción, los expertos siempre tienen sus listas de candidatos que estiman lo harán pronto.

Sin embargo, esas listas dependen de cada quien. En geología, la idea de "pendiente" de entrar erupción no significa lo mismo que en términos humanos y, además, los candidatos cambian según a quién se le consulte. Así lo ejemplifica Ben Edwards, docente de ciencias terrestres en el Dickinson College, para el portal Gizmodo en español: "Considerando que Yellowstone tiene una gran erupción cada 600.000 o 700.000 años, es probable que tenga otra gran erupción en los próximos 100.000 años. Eso le parece mucho tiempo a los humanos, pero desde la perspectiva de un planeta que tiene 4.500 millones de años, cien mil años en el futuro es relativamente pronto".


El método utilizado actualmente para prever la erupción de un volcán es la observación y análisis de su comportamiento previo. Conocer la historia permite especular sobre lo que sucederá con él en el futuro. Esto implica suponer que el volcán continuará teniendo un comportamiento similar al que ha desarrollado a lo largo de su historia.

En tierra firme hay 550 volcanes de los cuales, de acuerdo con Tracy K.P. Gregg, geóloga en la Universidad de Búfalo, solo aquellos ubicados cerca de áreas pobladas de países de primer mundo son vigilados de forma regular. En este sentido, Gregg sostiene: "Simplemente no tenemos el tiempo, las personas y el dinero para monitorear y estudiar cada volcán activo". Para ella, es altamente probable que los volcanes que más debieran ser investigados y vigilados sean aquellos de los que no se conoce mucho, como el Tambora de Indonesia o el Iwo Jima, en el sur de Japón.

Edwards, por su parte, entiende que los volcanes que la comunidad científica debería estar vigilando son aquellos que han entrado en erupción en los últimos 10.000 años. Según el profesor, se debería comenzar a retirar gradualmente a la población de las zonas de riesgo ya conocidas y aumentar la vigilancia de los volcanes ubicados en ellas.

El programa Década de Volcanes de la Asociación Internacional del Vulcanismo y Química del Interior de la Tierra (IAVCEI, por su sigla en inglés), elaboró una lista que comprende a aquellos volcanes que a la fecha necesitan mayor vigilancia. Esto no implica necesariamente que vayan a entrar en erupción a la brevedad, sino que son cárteres cercanos a zonas pobladas y potencialmente volátiles. Lo que significa que son propensos a generar flujos de lava, cenizas, fragmentos de piedra, gases volcánicos y lahares (flujos de sedimento y agua que se movilizan desde las laderas).

Los primeros 16 volcanes de la lista de IAVCEI son los siguientes:

  • Avachinsky-Koryaksky en Kamchatka, Rusia
  • Colima en Jalisco, México
  • Galeras en Nariño, Colombia
  • Mauna Loa en Hawai, Estados Unidos
  • Etna en Sicilia, Italia
  • Merapi en Java Central, Indonesia
  • Nyiragongo en Kivu del norte, la República Democrática del Congo
  • Rainier en Washington, Estados Unidos
  • Vesuvius en Campania, Italia
  • Unzen en Nagasaki/Kumamoto, Japón
  • Sakurajima en Kagoshima, Japón
  • Santa María en Quetzaltenango, Guatemala
  • Santorini en Egeo Meridional, Grecia
  • Volcán Taal en Calabarzon, Filipinas
  • Teide en las Islas Canarias, España
  • Ulawun en Nueva Bretaña, Papúa Nueva Guinea

Debido a que los científicos no pueden comprobar cuáles son los volcanes más propensos a erupcionar, la lista no es más que una conjetura de observaciones y análisis. Por eso no incluye a volcanes como el de Fuego, que días atrás mató a más de 100 personas, o al St. Helens, que tuvo su gran erupción en 1980. Por otra parte, el Monte Kilauea en Hawai, que erupcionó el pasado mes de mayo, no está en la lista porque no se considera una amenaza para la vida humana. En comparación, su lava y gases tóxicos no representan el mismo peligro que los de los volcanes que expulsan grandes cantidades de ceniza y de sedimentos gaseosos y sólidos.

En la lista personal de Edwards, por otra parte, también están incluidos el Katla y Hekla en Islandia, Villarrica y Llaima en Chile, Klyuchevskoy en Rusia, Veniaminof en Alaska y Etna en Sicilia. De acuerdo con el docente, estos volcanes, todos ellos cubiertos de nieve y hielo, tienen probabilidades importantes de entrar en erupción entre los próximos 10 o 50 años. Las erupciones en montañas congeladas son especialmente peligrosas porque la caída del deshielo suele generar lahares de mucho alcance, lo cual produce un fenómeno similar al hormigón mojado.

04 abril 2018

¿Por qué se está abriendo la tierra en Kenia?


La grieta que divide Kenia en dos. Foto: Reuters

Una grieta de varios kilómetros de largo y una veintena de metros de ancho terminará dividiendo al continente africano en dos, dicen los expertos.



Carreteras, postes de luz, casas y otras edificaciones, todas han sido devoradas por la enorme grieta de unos 15 metros de profundidad, una veintena de metros de ancho y varios kilómetros de longitud que ha aparecido al sureste de Kenia y que con los años teminará dividiendo al continente africano en dos.
Según los geólogos, se espera que estos fenómenos se repitan en Somalia, Tanzania y Etiopía como parte de un proceso natural que tomaría unos 50 mil años y resultaría en la separación del Cuerno de África del resto del continente a través del Valle del Rift de África Oriental.

Este proceso geológico es el mismo que hace 138 millones de años provocó que América del Sur y África se separaran.
Teleasistencia domiciliaria, el botón de la tranquilidad

La teleasistencia de Cruz Roja es un servicio que aporta tranquilidad y seguridad las 24 horas los 365 días.

TRANQUILIDAD PARA TI, SEGURIDAD PARA ELLOS.

Ante cualquier situación de emergencia o riesgo con solo pulsar un botón, le atenderemos, avisando, en caso necesario, tanto a familiares o personas del entorno como a los servicios de emergencia.

Teleasistencia domiciliaria, el botón de la tranquilidad
Atención inmediata + Fácil de usar + Seguimiento personalizado.
Información gratis
Cruz Roja

29 noviembre 2017

Erupción volcánica puede aniquilar la civilización.


Una erupción volcánica capaz de aniquilar la civilización podría producirse antes de lo esperadoas erupciones volcánicas regulares, como la reciente actividad del volcán Agung en Bali, podrían ser suficientes para forzar el cierre de aeropuertos, pero una súper erupción tendría el potencial de destruir la civilización humana tal y como la conocemos, concluye un nuevo estudio citado por Independent.

A diferencia de la actual erupción del Agung, las súper erupciones son capaces de cubrir continentes enteros con cenizas volcánicas y cambiar los patrones climáticos en todo el mundo durante décadas.

Y precisamente, una de las últimas súper erupciones conocidas también tuvo lugar en Indonesia. La erupción ocurrida hace unos 75.000 años donde hoy se encuentra el lago Toba en la isla de Sumatra, lanzó al aire unos 3.000 kilómetros cúbicos de roca y ceniza.

Los científicos han estimado que estas potentes erupciones ocurren en períodos entre 45.000 y 714.000 años, un lapso de tiempo que el profesor Jonathan Rougier, autor del nuevo estudio, describió como "cómodamente más extenso que nuestra civilización".
El volcán Agung visto desde Kubu, Bali, Indonesia, 28 de noviembre de 2017. La erupción del volcán Agung podría enfriar el planeta temporalmente

Ahora, una nueva investigación de Rougier y su equipo de la Universidad de Bristol, publicado en 'Earth and Planetary Science Letters', sugiere que la próxima erupción de esa envergadura podría desencadenarse mucho antes de lo que creemos.

El equipo de Rougier, que se sirvió de datos de registros geológicos, pronostica que un nuevo cataclismo de semejantes características podría producirse dentro de entre 5.200 y 48.000 años, con un "mejor valor aproximado" de 17.000 años.

Por su parte, Marc Reichow, un geoquímico de la Universidad de Leicester, expresó que aunque el estudio se basa en un "análisis estadístico sólido […] la naturaleza, incluidas las erupciones volcánicas, no funciona necesariamente como un reloj de trabajo".

15 noviembre 2017

¿Qué pasaría con el mundo si el supervolcán de Yellowstone entrara en erupción ?

El supervolcán del parque nacional de Yellowstone (EE.UU.) es, esencialmente, una caldera gigante con tapa, y tan vasta que sólo se le puede ver desde la órbita baja de la Tierra. Su cráter mide 72 kilómetros de ancho, y sus ductos subyacentes contienen varias decenas de miles de kilómetros cúbicos de material magmático.
¿Qué pasaría si tan sólo parte de esa furza subyacente irrumpe repentinamente en una horrible erupción? No es ciencia ficción: catástrofes similares han ocurrido antes.

Posibles escenarios

En este momento, según Michael Poland, uno de los vulcanólogos más respetados de EE.UU. y científico a cargo del Observatorio del Volcán de Yellowstone, esa caldera de magma se encuentra en estado de latencia, recoge el portal IFL Science.
Sin embargo, una nueva inyección de magma o un debilitamiento repentino de las capas geológicas que la cubren, podría ser suficiente para desencadenar un evento de despresurización inmediata, y todo el contenido del sistema saldría violentamente a la superficie y subiría en la atmósfera.
El peor de los escenarios, según Poland, sería que toda su "barriga magmática" se vacíe en una colosal explosión supervolcánica. Esto ha sucedido en Yellowstone tres veces, en ciclos de entre 660.000 y 800.000 años: sucedió hace 2,1 millones de años, hace 1,3 millones de años y hace 640.000 años.
La última de esas explosiones creó una columna eruptiva tan colosal que cubrió alrededor de 60 % del territorio actual de Estados Unidos con gruesas capas de ceniza. Si este tipo de explosión vuelve a suceder, ¿qué pasaría con EE.UU. y el resto del mundo?
Foto ilustrativa / flickr.com / James St. John

Día X

  • Poco antes de que ocurriera la erupción, el suelo alrededor del parque nacional de Yellowstone se elevaría un poco.
  • Los géiseres y las fuentes de aguas termales se calentarían rápidamente a temperaturas superiores a la ebullición, y es probable que se volverían extremadamente ácidas.
  • Se registraría una serie de terremotos en dirección al centro de la caldera, lo que indicaría que el magma se eleva rápidamente a través de la corteza. Entonces, la roca que tapona su techo fallaría y la erupción comenzaría.
  • Una vasta columna de ceniza y lava se dispararía hacia arriba, a alturas de alrededor de 25 kilómetros. Se mantendría durante días y se esparciría por la estratosfera.
  • Cuando la columna eruptiva finalmente se quiebre, enormes flujos piroclásticos se abrirían camino a través del parque. Estas mezclas de ceniza, lava y gas sobrecalentados excederían en su temperatura los 1.000 ° C y podrían moverse a velocidades de hasta 482 kilómetros por hora.
  • Luego, los flujos piroclásticos y los depósitos de cenizas se asentarían y se enfriarían. Si llueve mucho después de la erupción, se mezclarían con barro y se convertirían en lodos de cemento. Cualquier ser vivo que quede atascado en uno, es muy probable que muera.
Foto ilustrativa / pixabay.com

Cielos oscuros

  • El aspecto más peligroso de la erupción, sin embargo, sería la lluvia de cenizas, tanto a nivel local como global. Según Poland, si alguien respira ese aire, se le desgarrarían los pulmones.
  • La ceniza resultante vendría a ser unas seis veces más densa que el agua, lo que significa que una gran parte de las construcciones humanas -su arquitectura- colapsaría bajo su peso a medida que se acumule en los tejados, señala Poland.
  • Las carreteras y los sistemas de alcantarillado se obstruirían y colapsarían, los suministros de agua se contaminarían y las redes eléctricas se cortarían. Millones de hogares podrían volverse inhabitables.
  • Un área de unos 80 kilómetros cuadrados, alrededor del cráter, quedaría cubierta por 3 metros de ceniza en sólo unos pocos días.
  • Los vuelos se cancelarían o desviarían fuera de los Estados Unidos, al menos por unas semanas.
  • La cifra de muertos es extremadamente difícil de predecir, pero Poland sugiere que "si la gente estuviera presente en las proximidades de la erupción, dentro de unas decenas o quizás unos cientos de kilómetros, estarían en peligro".
Foto ilustrativa / pixabay.com

Daños catastróficos

  • La inyección de ceniza en la estratosfera podría oscurecer el cielo y enfriar no sólo  temperaturas regionales, sino de todo el planeta.
  • Si la erupción es particularmente rica en azufre, un eficiente bloqueador de la luz solar, entonces las temperaturas se desplomarían en varios grados, hasta el punto de que en los próximos años no se conocería un verano.
  • Las rutas y los tiempos de los monzones cambiarían. La formación de ciclones tropicales sería mucho más impredecible durante un tiempo.
  • La propagación de enfermedades transmitidas por el agua podría tomar caminos muy erráticos.
  • La agricultura también sufriría, lo que podría afectar seriamente el suministro de alimentos. Esto se sumaría al daño económico general, que sería muy grave.

¿Adiós al mundo?

El Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés) señala que "los científicos en este momento no tienen capacidad predictiva para determinar las consecuencias o duraciones específicas de los posibles impactos globales de erupciones tan grandes". Sin embargo, pase lo que pase, Yellowstone no causará que la civilización se derrumbe.
"No supondría el fin de la vida en la Tierra", asegura Poland. "De hecho, este experimento ya se ha producido, aunque pocas personas se dan cuenta". El volcanólogo apunta a la erupción de Toba, que ocurrió hace 74.000 años, y que "era más grande que cualquier cosa que Yellowstone haya producido alguna vez".
Evidentemente, la humanidad sobrevivió a eso, e incluso "sin el beneficio de la tecnología", según concluye Poland.

31 octubre 2017

El cambio climático ya afecta nuestra salud


Cambio climático

El cambio climático ya tiene un impacto concreto en nuestra salud, advirtió un informe publicado este martes, que insta a acelerar la transición hacia una sociedad con bajas emisiones de carbono.

Los "síntomas" provocados por el aumento de las temperaturas y la multiplicación de los "acontecimientos climáticos extremos" son "visibles desde hace unos años y su impacto en la salud es peor de lo que pensábamos", señala el estudio publicado en la revista médica británica The Lancet.

Así, entre los años 2000 y el 2016, el número de personas afectadas por las olas de calor aumentó en alrededor de 125 millones, alcanzando un récord de 175 millones de personas expuestas en 2015. Las olas de calor pueden provocar estrés térmico, agravación de insuficiencia cardíaca o una insuficiencia renal debido a deshidratación.

El aumento de las temperaturas también ha generado una caída de un 5,3% en la productividad laboral en las zonas rurales.

Por otra parte, el cambio climático ha aumentado también el campo de acción del mosquito del dengue. Su capacidad de transmisión se ha incrementado en un 9,4% desde 1950 y el número de casos de personas con dengue casi se ha duplicado cada década.

Entre 2000 y 2016, el número de desastres relacionados con el clima (huracanes, inundaciones, sequías...) aumentó en un 46%, apuntan los investigadores.

Aunque no se puede atribuir de forma certera estos fenómenos al cambio climático, su vínculo es "posible", y hay pocas dudas de que en el futuro haya un aumento de la "frecuencia y gravedad" de estos desastres naturales, agregan.

Este informe fue realizado por 24 organismos de investigación y organizaciones internacionales, incluidas la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

06 octubre 2017

Récord de sismos en supervolcán que podría alterar el clima de todo el planeta

Según la más reciente actualización del Observatorio Vulcanológico de Yellowstone, el 'enjambre sísmico' en curso en ese Parque Nacional de EE.UU. es uno de los más prolongados en las últimas décadas. Desde el 12 de julio pasado se han registrado 2.475 terremotos y el más fuerte, en septiembre pasado, alcanzó una magnitud de 3,2.
El científico encargado del observatorio, Michael Poland, explicó a Newsweek que la actividad sísmica observada en los últimos meses es una de las más altas allí registradas, y aunque ello no sea indicio de una erupción inminente, sí es equiparable con los eventos de 1985, cuando más de 3.000 terremotos se produjeron en la zona durante un periodo de tres meses.
Panorámica de Yellowstone en el valle de Hayden. Parque Nacional de Yellowstone, Wyoming, Estados Unidos "No se metan con Yellowstone": Geólogos en contra del plan de la NASA de 'salvarnos' del supervolcán
El enjambre sísmico es un fenómeno típico en el Parque Nacional de Yellowstone, situado principalmente en el estado de Wyoming, al noroeste de EE.UU., y concentra un 50% de todos los terremotos registrados en las vecindades del supervolcán. Como enjambres se conoce una secuencia multitudinaria de movimientos telúricos que se repiten durante varias semanas o meses y que ocurren sin ningún orden, mientras que los sismos convencionales suponen un evento principal y una serie de réplicas posteriores.
Michael Poland indicó también que es difícil definir el número preciso de  terremotos ocurridos, porque suelen sobreponerse unos a otros o ser demasiado pequeños para registrarlos. Sin embargo, hay métodos que permiten determinar su magnitud y cuantía mediante un análisis retrospectivo, así que podría haber mucho más de lo anunciado inicialmente.
El supervolcán del Parque Nacional de Yellowstone entra en erupción cada 600.000 años y su potencia puede superar hasta en cien veces la de los volcanes normales. Los científicos advierten que una de las mayores amenazas que conlleva la erupción de este gigante sería la creación de un prolongado invierno volcánico global, que pondría en peligro a la humanidad y a muchas de las formas de vida del planeta.