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25 agosto 2009

¿La isla de San Andrés bajo las aguas?

BBC Mundo, Medio Ambiente

San Andrés, Colombia

El aumento del nivel del mar contamina también las aguas subterráneas de la isla.

El 17% de San Andrés, una isla de Colombia situada en el Caribe, podría desaparecer dentro de 50 años a raíz del cambio climático.

Esto, al menos, es lo que señala un informe del gobierno colombiano que comenzó a difundirse para alertar a las autoridades costeras sobre el impacto que tendrá el cambio climático en el país.

El documento indica que si el nivel del mar sube como predicen los estudios, entre 50 y 60 centímetros dentro de cinco décadas, unos 72 municipios de todo el país se verían amenazados de forma constante por el riesgo de mareas externas y alrededor de 4.900 kilómetros cuadrados de costa baja sufrirían inundaciones permanentes.

"El país tiene que comenzar a pensar en estrategias de adaptación y el gobierno está en la obligación de alertar y tomar medidas", afirmó el vicepresidente colombiano Francisco Santos, quien desde hace dos meses recorre la costa del Caribe junto a Ricardo Lozano, director de Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), para identificar problemas y soluciones.

Piloto

Unas 25 familias del barrio Ciudad Paraíso participaron en la iniciativa. Se cambiaron los tejados de las casas, reemplazándolos por un sistema de canalización que recoge el agua de las precipitaciones y las lleva a los tanques ubicados en los patios

Ricardo Lozano, director del IDEAM

El aumento del nivel del mar no sólo provocará la pérdida de territorio en la isla de San Andrés, sino también, como le explicó Lozano a BBC Mundo, "la contaminación de las aguas subterráneas -que abastecen a toda la isla- con aguas salinas".

Para adaptarse a las nuevas condiciones que impone el calentamiento global y que Lozano enfatiza "ya se está sintiendo en Colombia", se ha desarrollado en la isla un proyecto piloto dirigido por el IDEAM, para aprovechar el agua de las lluvias y reducir la dependencia del agua de los acuíferos.

"Unas 25 familias del barrio Ciudad Paraíso participaron en la iniciativa", dice Lozano. "Se cambiaron los tejados de las casas, reemplazándolos por un sistema de canalización que recoge el agua de las precipitaciones" y las lleva a tanques ubicados en los patios. El agua que sobra se deriva a una cisterna comunitaria para ser utilizada en la temporada seca.

"Se trata de un proyecto pionero en la región que suministra el 40% del consumo diario de agua de las familias", le dijo Lozano a BBC Mundo.

Colombia, el país "con mayor riesgo"

Inundaciones en Colombia

El cambio climático provoca fenómenos extremos en Colombia como inundaciones o sequías.

Pero San Andrés es tan sólo uno de los muchos ejemplos del impacto climático en Colombia.

Según le dijo Lozano a BBC Mundo, ese país es uno de los que más siente la incidencia del calentamiento global en América Latina, por el aumento de la intensidad y presencia de los fenómenos climáticos extremos.

Lozano se refiere en particular a la variabilidad del clima y a los fenómenos meteorológicos extremos como La Niña o El Niño, un evento climatológico que tiene lugar cada entre tres y siete años, que se inicia cuando se calientan las aguas superficiales del Pacífico central y que afecta a todo el mundo.

clic El regreso de El Niño

"El Niño en nuestro territorio provoca la disminución de lluvias en la región andina. Esto afecta los ecosistemas de alta montaña, la economía y el abastecimiento de agua potable", aseguró Lozano.

Y aclaró que Colombia siente más fuerte los efectos del cambio climático que -por ejemplo- países como Perú, Venezuela o Ecuador, por la particular relación que se da en el país entre riesgo y vulnerabilidad.

Los eventos extremos como El Niño o la Niña se manifiesta en déficit de lluvias en la región andina, donde vive el 80% de la población colombiana

Ricardo Lozano, director del IDEAM

"Los eventos extremos como El Niño o la Niña se manifiestan en déficit de lluvias en la zona de los Andes", dice el director del IDEAM, y justamente allí y en el Caribe "vive el 80% de la población colombiana".

"Si ocurriesen donde no hay población, la amenaza sería alta pero el riesgo sería bajo", acota.

Fresa por papa

Lozano le explicó a BBC Mundo que además del proyecto en San Andrés, hay muchos otros ejemplos de adaptación al cambio climático en el país.

Entre estos proyectos destaca los trabajos de recuperación y protección de las cuencas de agua del páramo de Chingaza, un ecosistema ubicado en la Cordillera Oriental de los Andes, a una hora y media de Bogotá, "que entrega el recurso hídrico al 25% de la población de Colombia.

"En esa región", añade Lozano, "los habitantes han comenzado a cambiar sus prácticas para administrar el agua de manera más eficiente".

"Por ejemplo", comenta, "han dejado de regar de forma permanente y ahora lo hacen gota a gota, reemplazaron cultivos que necesitan mucha agua como la papa por otros que requieren menos, como la fresa o la mora. También se han plantado árboles en las cuencas degradadas o se deja que se recuperen por sí solas".

Además, añade, se han instalado en zonas de alta montaña "estaciones de meteorología y monitoreo para medir el ciclo del agua y también del carbono, tanto de su emisión como de su captura".

24 agosto 2009

El calentamiento global amenaza a agricultores pobres

Bloomberg News

Los labriegos del Africa subsahariana y países similarmente pobres son los que más tienen de perder a medida que la Tierra se calienta más, lo que pone de relieve la necesidad de abastecerlos de semillas resistentes a sequías y sistemas de irrigación más eficaces.

Un estudio del profesor danés Bjoern Lomborg mostró que las siembras deficientes pueden reducir en hasta 4 por ciento el Producto Interno Bruto (PIB) del Asia meridional para 2050, agregando que el cambio climático tendrá un impacto menor en otros sectores, como la salud y la energía.

Africa, el Medio Oriente y Asia meridional están entre las regiones que más gravemente se verán afectadas por el calentamiento global, escribieron en el informe Carlo Carraro, profesor de Economía de la Universidad de Venecia, y varios colaboradores. Ayudar a los granjeros pobres a enfrentar temperaturas que aumenten más de 1 grado centígrado o más para 2030 requeriría de una inversión de $14,000 millones.

Gastar dinero para adaptarse a los cambios en los patrones de lluvia, el aumento del nivel del mar y el aumento de las enfermedades es más económico que reducir las emisiones de dióxido de carbono y los contaminantes aéreos a que se atribuye el calentamiento global, dijo Lomborg.

``Conseguir un trato sobre la adaptación es mucho más importante que para la reducción de emisiones'', dijo Lomborg en una entrevista. ``Nos gusta escuchar de cosas espectaculares como el aumento del nivel de los mares, pero de hecho son sectores como la agricultura y el turismo en los países en vías en desarrollo los que más sufrirán''.

Negociadores de más de 180 países tratarán de llegar a un acuerdo sobre cómo reducir los gases de invernadero en conversaciones patrocinadas por la ONU en Copenhague en diciembre. Hasta el momento, los delegados no han logrado encontrar una solución para limitar el aumento de la temperatura global a 2 grados o compartir recursos y tecnología con los países en vías de desarrollo para ayudarlos a adaptarse.

Nuevas clases de granos que toleran las mayores temperaturas y requieren menos agua, mejores equipos y técnicas de irrigación, así como también educar a la población sobre formas para enfrentar las condiciones cambiantes del clima es un mejor uso de esa inversiones, expresó el informe.

El mundo necesitará gastar US$10 billones en adaptación, lo cual evitará daños climáticos por valor de $16 billones y hacer una pequeña cantidad de reducciones de dióxido de carbono, escribieron los autores.

El estudio fue preparado por el grupo de investigación danés Copenhagen Consensus Center, encabezado por Lomborg.

19 agosto 2009

Se prepara Vietnam ante cambios climáticos

Hanoi, 18 ago (PL) La temperatura aumentará en Vietnam 2,3 grados centígrado en este siglo, prevé un estudio del ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente que adelanta hoy pautas con vista al impacto de los cambios climáticos.

Se trata de una guía sobre la posible evolución del clima identificada por la sigla GCC que toma como referencia el período 1980-1999 y tiene el propósito de servir de instrumento para elaboración de planes frente a ese fenómeno.

Los cálculos de los científicos indican fluctuaciones en el alza de la temperatura entre 1,6-2,8 grados en algunas regiones del país, mientras predicen aumentarán las precipitaciones, sobre todo en las zonas del norte.

La investigación estima que el nivel del mar se elevará 30 centímetros a mediados de la actual centuria y otros 75 centímetros de cara al siglo 22, teniendo en cuenta el efecto invernadero.

Expertos del Fondo para la Defensa del Medio Ambiente alertaron de que constituye el segundo país más afectado por el cambio climático, algo que se ha ido haciendo sentir en el caso de la agricultura y las regiones rurales y costeras.

Si la temperatura del Planeta aumenta dos grados centígrados y el nivel del mar sube un metro, se inundará un 90 por ciento de la extensión agrícola del Delta del río Mekong, alertaron esos especialistas.

Deshielo en el gran glaciar Humbold


Glaciar Humbold Greenpeace hizo públicas ayer algunas de las imágenes que ha tomado el barco Arctic Sunrise, que se encuentra de expedición en la zona ártica para documentar los efectos del cambio climático. Una de las imágenes muestra una placa desmembrada del glaciar Humboldt en Groenlandia, el mayor del Hemisferio Norte. La placa de hielo mide unos 100 metros de largo. Greenpeace quiere presentar pruebas del efecto del cambio climático de cara la cumbre convocada por la ONU.

10 agosto 2009

Hay que conversar las zonas boscosas en Bolívar Calentamiento Global


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Alejandro Lanz, director del Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela , destacó el impostergable papel que deben asumir los gobiernos regionales y el Estado en la protección de ecosistemas nacionales

El cambio climático que viene ocasionando la actividad humana de forma directa e indirecta, está alterando la composición de la atmósfera mundial con consecuencias irreversibles de no tomar conciencia y generar acciones concretas para corregir el rumbo, tanto por parte de las comunidades, como por los gobiernos en sus planes de acción.

Así lo señaló Alejandro Lanz, director del Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela (CIEV) quien destaco el impostergable papel que deben asumir los gobiernos regionales y el Estado venezolano en la protección de ecosistemas nacionales y políticas públicas de sustentabilidad ambiental, siendo Venezuela un país extractor de petróleo.

“Es asumir una visión de equilibrio al vivir la nación de la exportación de crudo (…) Los gases de efecto invernadero, especialmente de dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles, contribuye a los cambios del clima, por lo que proteger y mejorar los ecosistemas, es una deuda natural que todos tenemos con la madre naturaleza”, expresó el ecologista.

En tal sentido señaló que, para la actualidad, la conservación de la cuenca del Caura, la Reserva de Imataca y demás zonas boscosas del estado Bolívar es una prioridad que pasó de ser nacional dada la globalización de los problemas ambientales, “y se puede decir que es un deber internacional el proteger las zonas boscosas que hoy se siguen destruyendo, bajo la mirada indolente del Teatro de Operaciones No. 5 y demás organismos del Estado como el Ministerio del Ambiente”, afirmó el director del CIEV.

En la actualidad las capacidades autoreguladoras de la atmósfera están siendo llevadas a sus límites y según muchos, sobrepasadas; es por ello que la conservación de los bosques cobra un interés de todos los habitantes del planeta.

“No es sana política, para la humanidad, dejar la búsqueda de soluciones para el futuro o para cuando se hagan fuertemente necesarias. La atmósfera y los procesos que mantienen sus características no tienen tiempos de reacción muy rápidos comparado con los periodos humanos”, recalcó.

Es por ello que alega el Estado debe tomar medidas inmediatas para la sustitución de actividades no sustentables que deterioren el medio ambiente como la minería ilegal que actualmente se desarrolla en la cuenca del Caura e Imataca, las deforestaciones ilegales y masivas que también sufren estos junto a zonas boscosas de los municipios Gran Sabana, Piar, Pedro Chien, entre otros. (Prensa CIEV)

05 agosto 2009

¿Cómo sería la Tierra con 2ºC más?

BBC Mundo, Medio Ambiente

Imagen satelital de Europa

Con un aumento de 2ºC comenzaría a escasear el agua en el sur del continente europeo.

Uno de los temas que más ha sido objeto de debate en torno al cambio climático, además de la necesidad de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, es hasta cuántos grados se puede permitir que aumente la temperatura promedio del planeta para evitar consecuencias catastróficas.

A principios de mes, los líderes del G-8 reunidos en la ciudad de L'Aquila, en Italia, declararon formalmente -y por primera vez- que cualquier aumento de la temperatura provocado por la acción del hombre no debería superar los 2ºC en relación a las temperaturas promedio de la era preindustrial.

Sin quitarle mérito a esta iniciativa, es importante recordar que un aumento de 2ºC tiene, igualmente, consecuencias graves.

Con la ayuda del científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente de uno de los grupos de trabajo del Panel Intergubernamenal de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), BBC Mundo le presenta un panorama de cómo sería la Tierra con 2ºC más.

El punto de referencia que se toma para medir este aumento es el período 1980-1999, que según los expertos del IPCC es la única referencia válida dado que antes de estas fechas no se disponía de datos estadísticos.

Efecto dominó

Islas Maldivas

Un aumento superior a los 2ºC significaría la desaparición de las Islas Maldivas.

Con respecto al tema del agua, habría una disponibilidad creciente en los trópicos húmedos, en latitudes altas.

Se produciría una 'africanización' de todo el sur de Europa, con sequías muy marcadas y falta de agua. La cuenca del Mediterráneo se secaría.

Las zonas de los desiertos se quedarían sin agua y las zonas áridas serían aún más secas.

Podrían experimentarse sequías graves en el sudoeste de Estados Unidos y México.

Otras regiones, en cambio, tendrían más agua, como por ejemplo el norte de Europa, EE.UU., Asia y Siberia.

En cuanto a la producción de alimentos, con un aumento de entre 2ºC y 3ºC baja marcadamente la productividad de los cereales en latitudes bajas.

clic Vea: Trigo y maíz S.O.S.

Por esta razón, un aumento de esta envergadura en zonas de altas temperaturas como África o India, reduciría notablemente el rendimiento por hectárea. Esto provocaría una tendencia a la hambruna en zonas de latitudes bajas.

Mientras tanto en las latitudes medias y altas se produciría un aumento en la productividad, pero esto cesaría si se exceden los 3ºC.

Los estuarios como el Támesis, el Río de la Plata, el Orinoco, la zona sur de EE.UU., la Florida y la zona del Mississippi sufrirían inundaciones. Esto significa que entre dos y tres millones de personas se quedarían sin suelo.

Buenos Aires

Ciudades como Buenos Aires o Montevideo tendrían problemas a raíz del aumento del nivel del mar.

Las islas del sudeste del Pacífico, como las Maldivas o Tuvalú, también se inundarían.

Ciudades como Lagos, Montevideo, Buenos Aires, y aquellas que están al margen del río Ganges en Bangladesh, por ejemplo, tendrían problemas vinculados al aumento del nivel del mar, que provoca la intrusión salina en la cuenca de los ríos y por tanto dificulta la captación de agua dulce.

Las inundaciones no se producirían sólo debido al aumento del nivel del mar por la expansión térmica sino también por la convergencia de las precipitaciones intensas y los cambios en la circulación atmosférica.

En cuanto a los ecosistemas, se correría el riesgo de una extinción creciente de hasta el 30% de las especies, no sólo por el aumento de la temperatura sino por la deforestación violenta que trae aparejada consecuencias laterales muy críticas.

La pérdida de los bosques, significa también la pérdida del hábitat de los animales (murciélagos, pájaros, etc.) que se comen a los mosquitos que transmiten enfermedades. Esto significa un incremento en los índices de males como el dengue o la malaria.

Las especies más gravemente afectadas serán los corales. El blanqueo de los corales producirá en consecuencia la acidificación de los océanos. Esto a su vez hace que los moluscos y los bivalvos pierdan su caparazón, ya que el ácido carbónico diluye el calcio.

clic Vea: ¿Tendrán tiempo los corales?

Por otra parte, aumentaría el riesgo de incendios naturales, particularmente en áreas donde se produce una sequía. La frecuencia y la intensidad de las lluvias también registrarían cambios.

Pesimismo/realismo

Polo Norte con 5ºC más: donde ahora hay hielo, sólo quedará agua.

Sin embargo, la mayoría de los científicos no cree que la meta de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC pueda alcanzarse.

Hay quienes auguran un aumento mucho mayor, llegando incluso a los 5ºC, con consecuencias aún mucho más nefastas que las mencionadas en el comienzo.

A modo de ejemplo, éstas serían algunas: cientos de millones de personas más expuestas a la falta de agua, disminución de la productividad de los cereales en las "granjas del futuro" como Siberia y el norte de Canadá. Desaparición del 30% de los manglares y los humedales costeros, mayor vulnerabilidad en las costas, desaparición de las 700 islas de las Maldivas y la total pérdida del Polo Norte.

Debido al aumento notable de los migrantes ambientales y la enorme proporción de personas que se han quedado sin suelo, la tensión geopolítica marcará la dinámica en la escena internacional.

Calentamiento global, antes de lo esperado

Tierra

El estudio incluye entre sus variables la incidencia del fenómeno de 'El Niño', la actividad volcánica y el ciclo del sol.

Durante los próximos cinco años la temperatura promedio del planeta aumentará mucho más rápido de lo previsto, concluyó un estudio llevado a cabo por dos científicos estadounidenses, que atribuyen este aumento a la intensificación de la actividad solar.

Ésta es la primera investigación que evalúa a medio plazo el impacto en la temperatura global de cuatro factores: los gases con efecto invernadero, las fases del ciclo solar (cuya duración se extiende por 11 años), la actividad volcánica y el fenómeno conocido con el nombre de 'El Niño', que se produce aproximadamente cada cuatro años, cuando se calientan las aguas superficiales del Pacífico Central.

Según le dijo a BBC Mundo Judith Lean, del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos y co-autora del estudio junto a David Rind, del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, si 'El Niño' no gana fuerza ni se produce una erupción volcánica, "se acelerará el aumento de la temperatura a partir de ahora hasta 2014, aproximadamente, y desde esa fecha hasta 2020 tendrá lugar un período de temperaturas más bajas".

clic Vea: El regreso de "El Niño"

El estudio se dio a conocer poco después de que los climatólogos anunciaran que 'El Niño' había comenzado a tomar forma. Ello produjo cierta alarma por las devastadoras consecuencias que el fenómeno trajo en 1998, cuando provocó una serie de desastres naturales que causaron miles de muertes y cuantiosos daños materiales.

Si tenemos un 'El Niño' importante, en aproximadamente medio año se superarán las temperaturas récord alcanzadas en 1998

Judith Lean, autora del estudio

Entonces, ¿qué podría pasar si este año 'El Niño' cobrara la misma fuerza que en 1998?

"Si tenemos un 'El Niño' importante, en aproximadamente medio año se superarán las temperaturas récord alcanzadas en 1998", el año más caluroso del milenio, señala Lean.

"Sobre todo", agrega, "porque el contexto, diez años más tarde, es mucho más cálido debido a los gases con efecto invernadero. Aunque las temperaturas máximas, tomando en cuenta la actividad solar, dijo Lean, "podrían alcanzarse en 2015".

Menos argumentos para los escépticos

Sol

La actividad solar alcanzará su punto máximo en aproximadamente cinco años.

Otra de las conclusiones de la investigación hecha por tierra los argumentos de los escépticos, que niegan el cambio climático basándose en que en los últimos siete años las temperaturas no han registrado aumentos significativos.

"El hecho de que durante los últimos años la temperatura no haya mostrado un gran aumento no significa que el clima ha dejado de responder al incremento de los gases con efecto invernadero", le aseguró Lean a BBC Mundo. "El calentamiento ha tenido lugar, pero no se ha evidenciado por las variaciones naturales del clima".

Muchos se confunden y creen que si la temperatura no está aumentando, la tierra entonces no se está calentando por los gases contaminantes

Judith Lean

Entre estas variaciones naturales la científica menciona el bajo grado de actividad solar, la ausencia de 'El Niño' y la erupción de un volcán, que, cuando ocurre, provoca una disminución global de las temperaturas de 0,3º centígrados.

"La gente e incluso los científicos tienden a pensar que si los gases con efecto invernadero provocan calentamiento global, deberíamos registrar como consecuencia un aumento constante de la temperatura. Se olvidan de las variaciones naturales. Muchos se confunden y creen que si la temperatura no está aumentando, la tierra entonces no se está calentando por los gases contaminantes", explica Lean.

Complementarios, no contradictorios

Si como explica el estudio la temperatura aumentará más rápido de lo previsto en los próximos cinco años, ¿cometió un error en sus cálculos el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés)?

"En absoluto", aclara Lean. "El IPCC hizo una evaluación a largo plazo, concentrándose en lo que pasará al final del siglo. Nosotros en cambio pusimos el foco en una escala de tiempo más pequeña para ver lo que pasará en unos cinco o diez años".

La información no es contradictoria sino complementaria. Eventualmente, la temperatura aumentará en cien años, "pero en el medio, no va a continuar aumentando a un ritmo promedio", concluye Lean.

El estudio aparecerá en la publicación especializada Geophysical Resarch Letters.