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21 julio 2009

Calentamiento global: La humanidad enfermará

La humanidad aparte de ver cómo se deshiela el Polo Ártico, la Antartida y los glaciales en las grandes montañas, en diferentes partes del mundo, sufrirá también en carne propia las consecuencias del calentamiento global, resultados que ya se aprecian en las ovejas y peces, por citar dos ejemplos en el mundo animal.

Las enfermedades, relacionadas con el consumo de agua y el parasitismo, problemas cardiacos y respiratorios, aumentaran como consecuencia del calentamiento de la Tierra, amenazando a toda la humanidad.

Los expertos en salud afirman que este cambio climático extendería la temporada de polen, lo cual aumentaría la presencia de garrapatas transmisoras de enfermedades en el norte de Europa.

El calor contribuirá a la mayor presencia y desarrollo de los mosquitos, causantes del dengue y paludismo, en gran parte del planeta, por lo cual miles de personas pueden morir si no son tratadas a tiempo en zonas de África y Asia.

Las olas de calor provocaran muertes en regiones donde el invierno y las temperaturas no son tan elevadas en la época estival. Por otra parte la presencia de partículas de polvo en el aire provocará alergias y aumento de enfermedades cardio-pulmonares, según ha alertado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El desplazamiento de garrapatas pueden provocar la enfermedad de Lyme que produce erupción cutánea, inflamación articular y un cuadro similar a la gripe, y será otro de los próximos desafíos sanitarios a escala mundial.

También los seis mil millones de habitantes de este planeta pueden padecer otras dolencias por brotes de cólera y paludismo, al desarrollarse, por los cambios ambientales mutaciones en los parásitos y las fuentes de aguas no serán en gran parte potables.

El peligro del calentamiento global es alarmante y amenaza a todos. Hace falta voluntad política de los gobiernos y países desarrollados, apoyados en los estudios realizados por los científicos, quienes han llamado, junto a los políticos honestos y con visión de futuro, a poner freno al derroche de petróleo, y utilizan las llamadas energías limpias como la eólica y solar.

Las naciones ricas deben renunciar al desmedido consumismo para prevenir las amenazas contra la salud humana, ambiental y económica en el futuro inmediato.

Es tiempo de decidir para mantener viva a la humanidad y su planeta, único en el universo conocido hasta hoy.

13 julio 2009

Soluciones para el cambio climático

DECÍA Albert Einstein que no podemos pensar en resolver los problemas de la misma manera que cuando los creamos. Las soluciones para mitigar los efectos del cambio climático tienen que ser audaces, principalmente porque este gran problema medioambiental al que nos enfrentamos a nivel global ha de ser el elemento catalizador de las futuras transformaciones que se generen en nuestros modelos de producción y de consumo.

Esa búsqueda de soluciones presenta también muchos atractivos. Entre ellos, la puesta en marcha de centros de investigación que sirvan para generar conocimiento y estrategias en patrimonio natural, biodiversidad y cambio climático. En este contexto se enmarca el Centro Andaluz para la Evaluación y Seguimiento del Cambio Global que presentamos el pasado viernes y que nace con el propósito de servir de espacio para el análisis del cumplimiento de la Estrategia Andaluza por el Cambio Climático y la Sostenibilidad y también como ámbito de investigación multidisciplinar para la interacción de profesionales de los sectores universitario, empresarial y medioambiental.

El trabajo desarrollado hasta ahora en la Universidad de Almería, que cuenta con un número importante de grupos que realizan investigaciones del máximo nivel sobre climatología, balances de carbono y agua, ecología de zonas áridas, biología de la conservación, edafología aplicada, recursos hídricos, procesos kársticos o contaminación agrícola, es un argumento de peso que explica por qué las Consejerías de Innovación, Ciencia y Empresa y de Medio Ambiente han decidido que este Centro esté radicado en el Campus de La Cañada y que desde aquí se identifique, se evalúe y se analice la vulnerabilidad y la adaptación de nuestro patrimonio natural y de la biodiversidad andaluza a los efectos del cambio climático.

Cuando esté operativo, este centro se convertirá en un espacio de excelencia y referencia que impulsará la investigación entre la UAL y otras universidades y centros. Su puesta en marcha se inserta, además, en la política desarrollada por nuestra Universidad de impulsar los centros de investigación y de excelencia. Una política que está dando sus frutos porque hace dos años sólo contábamos con uno de estos Centros de Investigación; cuando concluya esta legislatura, la UAL dispondrá de cuatro o cinco.

En este lugar se deberán elaborar, además, las bases de una estrategia andaluza que permita mejorar la implicación de la ciudadanía en los procesos de cambio global. Ahí reside el futuro, en la educación de las nuevas generaciones. Trabajar en ello es lo inteligente.

Funcionarios EEUU visitarán China para discutir cambio clima

WASHINGTON (Reuters) - El secretario de Energía de Estados Unidos, Steven Chu, y su par Comercio, Gary Locke, visitarán China la semana próxima para convencer al gigante asiático de que se sume a los renovados esfuerzos de Washington por combatir el calentamiento global.

Los dos funcionarios estadounidenses arribarán a Pekín el martes para conversar con los líderes asiáticos y explicarles cómo trabajar juntos para recortar las emisiones de gases efecto invernadero beneficiaría a ambos países y al planeta.

El viaje pavimentará el camino para una visita del presidente Barack Obama a China más adelante este año, que muchos expertos ambientalistas esperan se enfoque en la necesidad de la acción conjunta de Washington y Pekín sobre el cambio climático.

Ambientalistas piensan que la cooperación, y quizás hasta un acuerdo bilateral entre el mayor país desarrollado del mundo y el mayor país en desarrollo, es vital para que los esfuerzos por forjar un nuevo tratado global sobre el clima sean exitosos.

"El potencial (para que Estados Unidos y China trabajen juntos en asuntos climáticos) es muy grande y la necesidad es muy seria", dijo Kenneth Lieberthal, del Brookings Institute, un comité de expertos estadounidense.

En los últimos años, China ha superado a Estados Unidos como mayor emisor mundial de dióxido de carbono y otros gases que atrapan calor y son responsables por el calentamiento global, aunque sus emisiones per capita son aún mucho menores.

Se espera que Chu, un físico ganador del premio Nóbel que ha dedicado años a crear consciencia sobre el cambio climático, abogue por drásticas medidas estadounidenses y chinas para controlar el alza de las temperaturas mundiales en un discurso el miércoles en la Universidad Tsinghua de Pekín.

"Enfrentamos una amenaza sin precedentes a nuestra forma de vida por el cambio climático", dijo Chu a senadores estadounidenses esta semana, y advirtió que el mundo podía experimentar un cambio tan profundo como la última era del hielo, pero en la dirección opuesta.

Locke, un ex gobernador del estado de Washington, está deseoso de exponer las oportunidades que tiene China para reducir sus emisiones de dióxido de carbono usando tecnología estadounidense solar, eólica y otras tecnologías renovables.

"Hay una enorme necesidad de que China organice oportunidades de mercado para nuestras compañías. Al mismo tiempo hay grandes desafíos", dijo un funcionario del Departamento de Comercio.

05 julio 2009

G8 analiza cambio climático

Los dirigentes del G8 y de otras grandes economías tratarán esta semana en Italia de fijarse metas concretas para impulsar las negociaciones de un nuevo acuerdo mundial sobre el cambio climático que deben llevarse a cabo en diciembre en Copenhague.

Los países del G8 (los siete más industrializados -Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón- junto a Rusia) representan el 13% de la población mundial pero un 40% de las emisiones de gases con efecto invernadero.

Para los negociadores de un nuevo acuerdo sobre la reducción de esos gases, la cumbre de esta semana en L'Aquila -la ciudad italiana devastada en abril por un sismo- es una oportunidad que no debe desperdiciarse.

"Es el momento de dar pasos decisivos. Los dirigentes deben demostrar liderazgo, porque no pueden permitirse un fracaso a menos de seis meses de Copenhague", sostiene Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención del clima de la ONU, que conduce las negociaciones entre los 192 países signatarios.

El "club de los ocho" incluye la cuestión del clima en sus agendas desde 2005, con resultados que hasta ahora han sido siempre decepcionantes. Pero desde la última cumbre del año pasado en Toyako (Japón), Barack Obama reemplazó a George W. Bush en la presidencia de Estados Unidos, y la primera potencia mundial ya no niega la realidad del calentamiento global.

"Esperamos (que Obama) tenga una influencia positiva en el ambiente" de la reunión, dice De Boer. "El también tiene que empezar con un éxito", agrega.

El G8, ante las alarmantes previsiones científicas, se dispone a respaldar colectivamente el objetivo de limitar el calentamiento global a dos grados centígrados en relación a los niveles anteriores a la revolución industrial, para evitar impactos mayores (en un siglo, la temperatura terrestre ya aumentó casi un grado).

"Es un avance real, políticamente importante", porque "Estados Unidos, con Bush, nunca dijo nada sobre los dos grados", apunta Alden Meyer, de la Union of Concerned Scientists (una ONG científica norteamericana). "Pero sigue sin haber cifras concretas sobre los objetivos (de reducción de los gases con efecto invernadero) o sobre la financiación. Y esa es la señal que esperan los países en desarrollo", matiza.

En el proyecto de declaración final de la cumbre, el G8 señala que las emisiones contaminantes deben alcanzar su techo en 2020, pero se abstiene de establecer un calendario para empezar a reducirlas luego.

El Foro de las Mayores Economías (FME), que se reunirá el jueves, "apoya" en cambio una reducción global del 50% de las emisiones en 2050, lo cual significaría un recorte de 80% en los países industrializados. El FME integra a 16 países: los del G8 y a grandes emergentes como Brasil, China e India. En su conjunto, son responsables del 80% de las emisiones contaminantes del planeta.

"Es sencillo imponerse objetivos para 2050, pero mucho más difícil para 2020. Un objetivo a largo plazo es más creíble, si se explica cómo alcanzarlo", dice el ex ministro francés de Medio Ambiente Brice Lalonde.

Según un observador alemán, Berlín "impulsa" la idea de que el G8 se fije metas comunes para 2020, pero los demás países europeos no se muestran entusiastas.

La Unión Europea (UE) se propone sin embargo una reducción de un 20% de las emisiones respecto a los niveles de 1990 y juzga insuficiente el objetivo estadounidense de una reducción del 17% en 2020 respecto al nivel de 2005 (y del 4% respecto a 1990).

Para Alden Meyer, "el G8 no quiere hablar de compromisos con el plazo de 2020 mientras no haya un acuerdo con los países en desarrollo del FME". Esa es, sin embargo, la señal que estos últimos aguardan para comprometerse plenamente con el proceso, de acuerdo con los expertos.

El acuerdo de Copenhague debe entrar en vigor en 2013, cuando expiren los primeros compromisos del Protocolo de Kioto.

02 julio 2009

Unas 16.900 especies están en peligro de extinción y hasta 1.159 ya han desaparecido

  • Casi un tercio de los anfibios, más de una de cada ocho aves y cerca de un cuarto de los mamíferos están amenazados.
  • Así lo señala la Lista roja de especies amenazadas.
  • Los datos se conocen poco antes de la evaluación de los avances hacia los objetivos de 2010 para reducir la pérdida de biodiversidad.





AGENCIAS. 02.07.2009 - 00.18 h
Unas 16.900 especies están en peligro de extinción y hasta 1.159 podrían estar ya desaparecidas en todo el mundo. Así lo revela la Lista roja de especies amenazadas hecha pública este miércoles por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe, publicado cada cuatro años por esta organización ecológica, es una "mirada general a lo que está ocurriendo a todas las formas de vida en la Tierra" e indica que el número de especies en peligro de extinción puede ser mayor.

La economía depende de la diversidad de especies. No podemos permitirnos perderlas

"Un total de 869 especies están extinguidas o extinguidas en estado silvestre, una cifra que se eleva a 1.159 si se incluyen las 290 especies en peligro crítico que posiblemente ya han desaparecido", apunta el estudio. Además, la investigación científica muestra que casi un tercio de los anfibios, más de una de cada ocho aves y cerca de un cuarto de los mamíferos están en peligro de extinción.

En relación a las especies de agua dulce, el 38% de los peces están amenazados en Europa, mientras que en África oriental se encuentran en peligro el 28%. En los océanos, el panorama es igual de sombrío, según el documento. "Muchas especies marinas están sufriendo una pérdida irreversible debido a la sobrepesca, el cambio climático, las especies invasoras, el desarrollo costero y la contaminación", lamentó el IUCN.

Avances en los objetivos de 2010

Además, el informe añade que las aves marinas están mucho más amenazadas que las terrestres, con un 27,5% en peligro de extinción frente al 11,8% de las aves terrestres en esta misma situación. "La economía depende de la diversidad de especies, las necesitamos a todas y en gran número. No podemos permitirnos perderlas", aseguró uno de los autores del documento en el acto de presentación.

Las aves marinas están mucho más amenazadas que las terrestres
Aunque el cambio climático no es actualmente la principal amenaza para la vida silvestre, "esta situación puede cambiar pronto", ya que el 30% de las aves, el 51% de los corales y el 41% de los anfibios no amenazados tienen características que los hacen susceptibles a ese fenómeno".

La publicación de la lista roja de la IUCN se realiza poco antes de que acabe el plazo de los Estados para evaluar los avances realizados de cara a los objetivos de 2010 para la reducción de la pérdida de biodiversidad.