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28 abril 2009

La placa Wilkins, en la Antártida, se Desintegra


Tras el colapso del frágil puente de hielo que la mantenía unida a tierra firme , el frente de la placa helada Wilkins, en la Península Antártica, está empezando a desintegrarse desgajándose en icebergs. Los científicos lo han observado con satélites. El puente de hielo era una barrera que contenía esa zona de placa Wilkins y tras su colapso, las grietas que ya se habían formado en el hielo se han agrandado, al tiempo que se han formado otras nuevas, según informa la Agencia Europea del Espacio (ESA), cuyo satélite Envisat, dotado de un radar avanzado, está resultando crucial en la observación de estos hielos antárticos.

Hace pocos días, se han observado los primeros icebergs que se han desgajado de la Wilkins. Una primera estimación realizada por los científicos indica que se han perdido ya unos 700 kilómetros cuadrados de la placa. "El retroceso de la Wilkins es el más reciente y mayor de los procesos de este tipo registrados. Ocho placas heladas de la Península Antártica han dado muestras de retroceso en las últimas décadas", explica David Vaughhan, del Servicio Antártico Británico. "Apenas hay dudas acerca de que estos cambios son el resultado del calentamiento de la atmósfera en la región, que es el más rápido del Hemisferio Sur".

La placa Wilkins y el puente que la unía a la isla Charcot venían siendo vigilados desde hace años por la comunidad científica. "Los cambios en esta placa suponen un fabuloso laboratorio natural que nos permitirá comprender cómo las placas heladas responden al cambio climático y qué deparará el futuro al resto de la Antártida", continúa Vaughhan.

Pese a la fractura del puente y los icebergs ya liberados en el frente de la placa, Angélica Humbert de la Münster University (Alemania), considera que no está claro cómo evolucionará la situación allí a partir de ahora. "No estamos seguros de si se formará un nuevo frente estable de hielo con las islas Latady y Dorsey", advierte esta experta.

27 abril 2009

Hillary: el cambio climático amenaza vidas

Hillary Clinton (AFP)
Hillary Clinton (AFP)

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo que "Estados Unidos está listo para liderar" y recuperar el tiempo perdido en la lucha contra el cambio climático, al inaugurar este lunes un foro internacional en esta ciudad.

"Estados Unidos está listo para liderar y decidido a recuperar el tiempo perdido", dijo Clinton durante el Foro sobre Energía y Clima de las Principales Economías, impulsado por el presidente Barack Obama, previo a las negociaciones de la ONU sobre cambio climático de diciembre en Copenague.

"El presidente y toda su administración están comprometidos a enfrentar el tema y van a actuar", dijo Clinton en el foro que tiene lugar en la sede del Departamento de Estado. "Estados Unidos ya no está ausente con permiso", agregó en referencia a las extendidas críticas de que la administración de George W. Bush desdeñó la amenaza del cambio climático y no hizo mucho al respecto.

Para Clinton, no hay disputa sobre la evidencia detrás del cambio climático. "Es una amenaza que es global en alcance, pero local y nacional en impacto", afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense ante enviados extranjeros, entre ellos ministros de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente de 17 países, las Naciones Unidas y la Unión Europea.

"Sabemos que el cambio climático amenaza vidas y formas de ganarse la vida", sostuvo Clinton. "La desertificación y la subida de los niveles del mar aumentan la competencia por la comida, el agua y los recursos", añadió.

"Pero también hemos visto los peligros que plantean estas tendencias para la estabilidad de las sociedades y gobiernos. Vemos cómo esto puede alimentar el conflicto, el descontento y la migración forzada", indicó Clinton. "Por lo que ningún tema que enfrentamos actualmente tiene mayores consecuencias de largo plazo o un mayor potencial de alterar el mundo para las generaciones futuras", aseguró.

En el foro participan representantes de Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Corea, China, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, el Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, la Unión Europea y la ONU

25 abril 2009

Hacia el país ecológico


Nadie obliga a los ministerios a reciclar. Las políticas para energías renovables recién comienzan. Y los actores privados ya se mueven, como pueden, por un país más amigable con el medio ambiente.

Eloísa Capurro El Pais - Montevideo

Laura saca su basura en dos bolsas: una naranja para los materiales reciclables y otra blanca para la basura orgánica. La última la tira en el contenedor verde de la esquina de su casa. Para la otra solía caminar un poco más, hasta uno de los 16 puntos determinados por la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Ahora que ya no están, espera que en su zona se instalen los contenedores naranjas, para no seguir tirando las dos bolsas en el mismo lugar.

Luego paga su factura de UTE que le cuesta un 30% menos que hace unos meses. La diferencia la hizo el colector solar térmico que instaló en la azotea de su casa y que, con energía solar, calienta toda el agua que necesita. Se enteró por un amigo que existían y que se comercializaban en Uruguay. Campañas gubernamentales en la televisión todavía no vio.

En su trabajo, una oficina pública, siguen utilizando la corriente que llega desde UTE. Fue ella la que les insistió para que comenzaran a reciclar el papel que utilizaban en vez de tirarlo a la basura.
Pero antes de entrar a trabajar a Laura le quedan dos cosas por hacer. Primero lleva las pilas que utilizó a un almacén cercano, donde la IMM pasa a recogerlas. Y después pasa por la Ecotienda, en el Centro, a comprar productos agrícolas orgánicos uruguayos.

El caso de Laura puede resultar por lo menos exótico. Pero es un buen ejemplo de lo que sucede con las políticas que se llevan adelante en Uruguay para lograr que éste sea un país más "verde": son pocas e individuales. En muchos proyectos el apoyo gubernamental recién comienza, en otros da pie a los privados y en los más básicos la política queda librada a la voluntad de cada ministerio.

En 2010 Uruguay será sede de la IV Reunión de la Asamblea de Partes del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, a la que asistirán representantes de más de 70 países del mundo. Este Fondo es el que le ha otorgado a Uruguay más de 30 millones de dólares con los cuales el país realiza varias de sus políticas destinadas a frenar el cambio climático, que ya está alterando la temperatura y la cantidad de precipitaciones del país.

Será en esa reunión que Uruguay tendrá que mostrar lo que ha hecho y hace a favor del medio ambiente. Quizás por eso en el pasado Congreso de Intendentes, realizado en marzo en la localidad de Mercedes (Soriano), el presidente Tabaré Vázquez puso el tema en el tapete. "Ha llegado el momento en que hincáramos un trabajo conjunto, con el compromiso de solidaridad que se extienda a todo el sistema político", dijo al referirse a los desafíos que el cambio climático puede tener para el modelo de producción nacional. Ahora las intendencias deberán trabajar para tener una política más acabada en torno a este nuevo modelo.

Aún hay cosas en la política a micro y macro escala que faltan por hacer.

CADA UNO CON SU PAPEL. La preocupación gubernamental quedó expuesta pero no parece haber tenido eco en los ministerios. Hoy no existe un decreto o una ley que obligue a las dependencias gubernamentales a reciclar papel, juntar sus pilas para entregarlas a la IMM, o utilizar energía solar. Cada uno hace lo que puede y/o quiere.

En un relevamiento hecho por Qué Pasa entre los 13 ministerios, siete informaron tener un plan de reciclaje de papel o de recolección de pilas sistematizado. En el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) hay un decreto firmado en 2006 con la empresa Repapel por el cual la cartera les da papel para reciclar y la empresa luego lo destina a las escuelas públicas. También Ancap, el Consejo de Educación Primaria, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, la Administración Nacional de Puertos y la Junta Departamental colaboran con Repapel. En total son 180 empresas públicas y privadas que se suman a la iniciativa. Por año se reciclan 270 toneladas de papel. La empresa informó que Ganadería y Salud Pública colaboran, pero desde estas carteras no se informó qué profundidad tienen los programas.

También el Ministerio de Desarrollo Social recicla papel. Además la yerba usada la brinda a una cooperativa que hace con ella compost (abono).

En la cartera del Interior el papel es enviado a la Dirección Nacional de Cárceles para que los presos trabajen con él. El año pasado, las reclusas de la cárcel de Cabildo elaboraron una carroza de Carnaval hecha de papel.

Pero en los demás casos todo queda en manos de los funcionarios y los alcances de los planes varían. En Relaciones Exteriores existen tres áreas medioambientales, según se informó desde el departamento de Administración: se unieron a una campaña de Antel de recolección de baterías de celulares viejos, juntan y venden el papel que utilizan a empresas que lo reciclen para comprar libros curriculares para los hijos de los funcionarios y, además, cuidan una planta. "Es un espécimen único de una palma y la atendemos con colaboración del Jardín Botánico", dijeron.

La oficina de Comunicación del Ministerio de Educación y Cultura, decidió reciclar papel por cuenta propia. En el resto de la cartera no hay una política con tal fin.

Por su parte, en Economía reconocieron que planes de reciclaje de papel no existen. Lo que sí intentan es imprimir menos. Para esto han comprado impresoras de doble faz. Y también envían las comunicaciones oficiales con un sobreimpreso que señala: "Si puedes evitarlo, no imprimas este mensaje, cuidemos el medio ambiente".

Transporte recicla apenas una vez al año, cuando se vacían los expedientes (que deben ser conservados por 10 años).

Mientras tanto, Presidencia no tiene una política de reciclaje del papel. Según se informó desde la dirección de Administración, recién cuando el Ejecutivo se mude a la Torre Ejecutiva, ubicada frente a la Plaza Independencia, se podría comenzar algún tipo de plan. Anualmente allí se utilizan 2.300 resmas de hojas A4 y 100 de papel oficio. Cada resma equivale a 500 hojas. Lo que sí se hace es desechar de forma diferenciada las pilas que son enviadas al Centro de Investigaciones Nucleares.

La IMM también tiene un programa de recolección de pilas que sólo el año pasado logró juntar casi cuatro toneladas de pilas usadas. Sin embargo el reciclaje todavía no puede realizarse. Las pilas que se juntan terminan confinadas en un lugar aislado y allí quedan depositadas. Según informó el ingeniero Leonardo Puey, director de la Unidad de Playas (encargada del programa), se está trabajando junto con la Facultad de Química para, a través del desarme de la pila, poder llegar al reciclaje.

Los autos oficiales utilizan nafta o supergas y la nueva flota funcionará casi exclusivamente con nafta. Mientras tanto la Facultad de Química realiza estudios para el desarrollo del biodiesel y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (Miem) lleva adelante un plan de agrocombustibles.

Aunque los ministerios acataron el plan de ahorro de energía, todavía no funcionan con energía solar. Lo que sí está a consideración de la Cámara de Diputados del Parlamento, luego de haber sido aprobado por la Cámara de Senadores, es una ley que fomente la instalación de energía solar térmica (se trata de los paneles solares que calientan agua y no los que generan electricidad) en edificios públicos, centros de asistencia de salud, hoteles, clubes deportivos y piscinas climatizadas que vayan a construirse. También se exigiría la evaluación de la viabilidad de esta técnica a los emprendimientos industriales o agroindustriales.

Pero al ser energía solar térmica y no fotovoltaica (que es la que produce energía eléctrica a partir de la luz del sol), los emprendimientos deben tener un consumo para agua caliente que involucre más del 20% del uso energético total. Si no, la estrategia no sirve.

IDEAS ECOLÓGICAS. Tal vez no falte tanto para ver un Uruguay con parques eólicos, edificios que incorporen energía solar y autos que funcionen con combustibles hechos a través de cultivos agrícolas. Es que para eso el Miem está trabajando en la exploración de nuevas energías que sustituyan el petróleo y que amplíen la electricidad que generan las represas. En este proyecto se enmarcan estudios para el uso de la energía solar térmica, la eólica, la biomasa y los agrocombustibles.

Dentro del proyecto Eficiencia Energética del ministerio, financiado con dinero del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, se está trabajando en la promoción de la biomasa y de los agrocombustibles. Pero también de la energía solar térmica. Desde allí se financió parte de la construcción de la mutualista Camec de Colonia, que tiene uno de los mayores colectores térmicos solares del país con una superficie de 150 metros cuadrados. "Se está dando el marco para el desarrollo de la tecnología y para que se promueva el uso de este tipo de colectores de forma confiable. Estamos financiando un estudio para determinar el potencial solar térmico a nivel nacional", explicó el ingeniero Alfonso Blanco, responsable del programa.

También en el Miem, un equipo de tres ingenieros y un economista trabajan, financiados con fondos internacionales y nacionales, desde hace un año y medio en el estudio de la viabilidad de energía eólica en el país.

Hoy apenas existen dos emprendimientos en tal sentido: uno privado y uno público. La empresa Nuevo Manantiales en Rocha tiene un parque eólico con una potencia de 10 megawatts (mw) que vende energía a UTE. El otro parque, de la misma potencia, es del ente estatal y está ubicado en la Sierra de Caracoles de Maldonado. Esta potencia es suficiente para alimentar a 11.000 hogares aunque se aumentaría la capacidad a fin de año. Esta semana se anunció también que el Grupo Fortuny estaría en condiciones de firmar un convenio para un parque eólico en Cerro Largo.

El equipo del ministerio ha estudiado qué sectores industriales y de servicios podrían intervenir en los próximos parques eólicos del país, y se encuentra realizando un mapa para determinar dónde sería más conveniente realizarlos.

Según explicó el ingeniero Daniel Pérez, encargado del programa, la construcción de un parque eólico sumada a la de una red eléctrica que permita absorber esta energía llevaría apenas seis meses. "Si invirtiéramos en infraestructura de líneas eléctricas, un número cauto (de potencia eólica que se podría generar) podría ser más o menos la misma potencia que hay en la hidráulica, que son 1.500 mw". La meta, de todas formas, es que en el 2015 se tengan 300 mw de energía eólica generada en el país.

Pero todas estas iniciativas recién empiezan y, en su mayoría, están en etapas de elaboración de datos o estudio de propuestas.

Otro es el panorama en la Unidad de Cambio Climático del Mvotma. Como Uruguay firmó la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, el país está comprometido a enviar informes de manera quinquenal sobre lo que se está haciendo en materia medioambiental. Además de estudiar cuál es la contribución de Uruguay en el efecto invernadero, allí ya se han tomado algunas acciones concretas para frenar la emisión de estos gases que son la principal causa del cambio climático.

A través de financiamiento internacional, en Maldonado funciona hace cuatro años una planta que a partir de la basura que generan las ciudades de Punta del Este y Maldonado, produce energía. "Es el único proyecto que hay en la región. Recién a partir de este proyecto se comenzaron otros en Brasil y Argentina y genera 1 mw de potencia instalada", explicó Luis Santos, director de la Unidad. El beneficio al medio ambiente pasa por evitar la proliferación de biogas, un gas que surge de la descomposición de la basura y que tiene altas cargas de dióxido de carbono y metano, gases que contribuyen fuertemente al efecto invernadero.

Ahora la experiencia va a reproducirse en Montevideo, en la usina Felipe Cardozo. Pero, como ésta obtendrá únicamente financiamiento nacional, la captación del biogas para su uso energético ya no se podrá realizar. "No se genera electricidad por un tema de matriz económica".

También se están realizando estudios para asesorar a las intendencias de la zona costera en cuanto a los efectos que produce el cambio climático en sus departamentos. Así lo tendrán en cuenta al elaborar planes de ordenamiento territorial o de gestión. En 2008 se terminó el primer escenario de baja escala, que permite identificar qué cambios en temperatura y precipitaciones habrá en el territorio para 2020 y 2050. "Esto nos va a permitir realizar mapas para saber cuáles zonas son más vulnerables y adoptar medidas de protección", agregó Santos.

LA ACCIÓN INDIVIDUAL. Donde el Estado proyecta y estima, la iniciativa empresarial o individual ya comenzó a tomar acciones concretas.

Varias familias de Montevideo y del interior del país ya han comenzado a adoptar la energía solar térmica por iniciativa propia. Según Alicia Mimbacas, coordinadora de la Mesa Solar -un espacio multisectorial para la promoción de esta energía-, se estima que existen 1.000 metros cuadrados de energía solar térmica instalada en el país. Hoy se está trabajando en un estudio que aporte una cifra exacta.

En la Universidad de la República no existe una política ambiental centralizada, pero sí funciona desde 2000 la Red Temática del Medio Ambiente. La oficina que la centraliza, la Unidad Académica de Gestión Tecnológica (Gestec) de la Facultad de Química, obtuvo la certificación ISO 14.000 por desarrollar y realizar actividades académicas en formación y extensión universitaria. La norma establece un modelo de gestión ambiental aprobado a nivel mundial. "Hace cuatro años que reusamos el papel y lo mandamos a reciclar, tenemos sensores de movimiento para ahorrar luz, tenemos un contador y llevamos un control del consumo de energía", dijo Rocío Guevara, coordinadora de la red universitaria.

Junto con la Gestec, en Uruguay son 23 las empresas que están certificadas con estas normas por parte de la Unit. Entre ellas hay dos estatales: Ancap por sus fábricas de coque y la elaboración de aceites minerales, y la IMM por su gestión de las playas. El resto son emprendimientos privados.

Tener un "sello verde" no es el único beneficio para una empresa. También lo puede ser la obtención de fondos internacionales que financien sus proyectos. Es que Uruguay es uno de los países firmantes del Protocolo de Kyoto, que regula las emisiones de gases con efecto invernadero de cada país. Para nuestro país el protocolo, más que obligaciones representa beneficios. El Mecanismo para el Desarrollo Limpio posibilita que los países desarrollados que deban reducir sus emisiones de gases nocivos puedan hacerlo en sus tierras, o en países en desarrollo, como Uruguay. "Yo puedo vender cada tonelada que no emito", explicó Santos. Una tonelada de dióxido de carbono o equivalente tiene un valor de 10 a 20 euros.

A través de este proceso, denominado de compra o venta de bonos de carbono, pueden financiarse emprendimientos como el que se desarrollará en Felipe Cardozo. Pero además hay otro seis proyectos que se beneficiarán de esta financiación internacional. Todos son privados.

Ser "verde" es también rentable para el sector agroindustrial ya que los productos orgánicos comienzan a tener un destaque en el mercado internacional. Hoy en Uruguay existen 200 agricultores orgánicos agrupados y ya se ha logrado instalar una tienda permanente en Montevideo, denominada Ecotienda y ubicada en Maldonado 1390.

El proyecto está desde 1985 apoyado por el Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (Ceuta). "Nosotros capacitamos y enseñamos para que el cambio de modelo que es la agroecología o sea el intento de producir alimentos, fibras, vestimentas y servicios de una forma que pueda sustentarse en el tiempo", resumió Federico Brozzozero del programa Agroecología.

Dentro del Ministerio de Ganadería existe un programa de Producción Responsable Productiva financiado por el Banco Mundial y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Su objetivo es un mejor uso de los recursos naturales y en ese sentido llevan adelante acciones en coordinación con los productores orgánicos. "Pero no hay una política específica para agroecología", explicó Brozzozero. Sí encuentran apoyo en algunas intendencias como la de Treinta y Tres.

Sin embargo el mercado para los productos agrícolas orgánicos, ya sea para el consumo interno como para el de exportación, existe. "El gran punto es si tiene más capacidad de crecer".

La realidad parece ser una sola a nivel nacional. Existe una base de personas que reciclan, están interesadas en la energía solar, aunque más no sea para ahorrar, y que buscan alternativas "verdes" para su vida. También las empresas comienzan a darse cuenta que ser ecológicos las revaloriza a nivel nacional e internacional. Y ellos arrastran a que el gobierno, de a poco, dé sus primeros pasos para que ese "Uruguay verde" sea una política de Estado.
Qué significa ser verde

Aunque el verde ha estado siempre asociado a los movimientos y partidos ecologistas, a partir de la difusión de los efectos del cambio climático "ser verde" ha tomado un nuevo significado. Ya no sólo se trata de pertenecer a un movimiento ambientalista o unirse a Greenpeace, uno puede "ser verde" desde su propia casa. Reciclar, comprar sólo alimentos orgánicos, utilizar energías renovables o lámparas de bajo consumo, son elementos que forman parte de un estilo de vida amigable con el medio ambiente.

21 abril 2009

Uruguay presentó documental sobre cambio climático

"Somos la primera generación en la historia de la humanidad que se enfrenta a un problema que quizás hace 30 años parecía de ciencia ficción, pero si no lo analizamos tiende a la destrucción de la vida tal cual la conocemos", dijo esta tarde el ministro de Medio Ambiente, Carlos Colacce, en la presentación de la jornada denominada: "Cambio climático: acciones nacionales en el marco del proceso de negociación internacional".

En esta ocasión, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) presentó un documental sobre el cambio climático en Uruguay. El audiovisual se realizó con el apoyo de la Embajada de Reino Unido, y será utilizado para dar a conocer más información a la población sobre el tema, motivo por el cual se difundirá en los mayores ámbitos posibles.

Qué es el cambio climático, efectos y acciones a emprender para revertir la situación, son algunos de los puntos presentes en el documental. "Es importante concientizar a los uruguayos sobre el tema y apelar a medidas de mitigación y adaptación, para aportar nuestro "granito de arena" al mundo y a las generaciones futuras", advirtió el ministro Colacce.

Colacce recordó además, que tiempo atrás, el Presidente Tabaré Vázquez –en el marco de la Expo Activa en el departamento de Soriano-, puso el tema como prioridad en la agenda política. En los próximos días habrá novedades para ver cómo se plasma en la realidad el anuncio del Mandatario.

"Nos sumamos ampliamente al compromiso mundial, aplaudimos todas las iniciativas y lo que se percibe como un cambio, especialmente en EE.UU., en cuanto al enfoque sobre el tema", agregó el Jerarca, quien recordó que las autoridades de ese país declararon recientemente como "insalubre" la emisión de anhídrido carbónico.

Participaron también del evento el ministro de Turismo, Héctor Lescano; el embajador del Reino Unido, Patrick Mullee; la directora nacional de Medio Ambiente, Alicia Torres; el coordinador del Programa Nacional de Cambio Climático del MVOTMA, Luis Santos, y el ex ministro de Vivienda y actual senador, Mariano Arana, entre otras autoridades.

El País Digital

13 abril 2009

Que es el Cambio Climatico ???


El cambio climático es una realidad. Existe un amplísimo consenso entre los científicos en que la causa de todo ello son las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la actividad humana. Estas emisiones y su constante aumento son responsables de un aumento de las temperaturas, aumento que seguirá produciéndose en las próximas décadas, hasta alcanzar niveles de entre +1,4° C y +5,8° C en todo el planeta de aquí a 2100 con respecto a las temperaturas de 1990.”

Grupo Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.


La temperatura media de la superficie terrestre ha subido más de 0,6ºC desde los últimos años del siglo XIX. Se prevé que aumente de nuevo entre 1,4ºC y 5,8ºC para el año 2100, lo que representa un cambio rápido y profundo. Aun cuando el aumento real sea el mínimo previsto, será mayor que en cualquier siglo de los últimos 10.000 años.

La razón principal de la subida de la temperatura provienen de la actividad humana: el proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola.

Estas actividades han aumentado el volumen de "gases de efecto invernadero" en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Estos gases se producen naturalmente y son fundamentales para la vida en la Tierra; impiden que parte del calor solar regrese al espacio, y sin ellos el mundo sería un lugar frío e inhabitable. Pero cuando el volumen de estos gases es considerable y crece sin parar, provocan unas temperaturas artificialmente elevadas y modifican el clima. El decenio de 1990 parece haber sido el más cálido del último milenio, y 1998 el año más caluroso. Las temperaturas y fenómenos atmosféricos extremos se suceden, tal como vemos.

El cambio climático puede tener consecuencias nefastas: nos lo podrían confirmar los dinosaurios, si no se hubieran extinguido. La teoría dominante es que no sobrevivieron cuando un meteorito gigante se estrelló contra la Tierra hace 65 millones de años, levantando tal cantidad de polvo en la atmósfera que la luz solar se vio fuertemente reducida, las temperaturas bajaron precipitadamente, muchas plantas no pudieron crecer y la cadena alimentaria se desintegró.

Lo que ocurrió a los dinosaurios es un claro ejemplo de cambio climático más rápido que el que el ser humano está ahora infligiéndose a sí mismo... pero no el único. Las investigaciones sobre los núcleos de hielo y los sedimentos en los lagos revelan que el sistema climático ha sufrido otras fluctuaciones abruptas en el pasado lejano: parece que el clima ha tenido "puntos de inflexión" capaces de generar fuertes sacudidas y recuperaciones. Aunque los científicos están todavía analizando lo que ocurrió durante esos acontecimientos del pasado, es claro que un mundo sobrecargado con 6.300 millones de personas es un lugar arriesgado para realizar experimentos incontrolados con el clima.



Según las previsiones, la actual tendencia hacia el calentamiento provocará numerosas extinciones. Muchas especies vegetales y animales, debilitadas ya por la contaminación y la pérdida de hábitat, no sobrevivirán los próximos 100 años. El ser humano, aunque no se ve amenazado de esta manera, se encontrará probablemente con dificultades cada vez mayores. Los graves episodios recientes de tormentas, inundaciones y sequías, por ejemplo, parecen demostrar que los modelos informáticos que predicen "episodios climáticos extremos" más frecuentes están en lo cierto.

El nivel del mar subió por término medio entre 10 y 20 centímetros durante el siglo XX, y para el año 2100 se prevé una subida adicional de 9 a 88 cm (la subida de las temperaturas hace que el volumen del océano se expanda, y la fusión de los glaciares y casquetes polares aumenta el volumen de agua). Si se llega al extremo superior de esa escala, el mar podría invadir los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones (como el Estado insular de las Maldivas), contaminar las reservas de agua dulce de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa.

Según las previsiones, los rendimientos agrícolas disminuirán en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales, pero también en las zonas templadas si la subida de la temperatura es de más de unos grados. Se prevé también un proceso de desertificación de zonas continentales interiores, por ejemplo el Asia central, el Sahel africano y las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Se prevé que España será el país europeo más afectado por la desertización, que podrá alcanzar el 30% en menos de una década.

Estos cambios podrían provocar, como mínimo, cambios y pérdidas significativas en el aprovechamiento de la tierra y el suministro de alimentos. La zona de distribución de enfermedades como el paludismo podría ampliarse.

El calentamiento atmosférico es un problema "moderno": es complicado, afecta a todo el mundo y se entremezcla con cuestiones difíciles como la pobreza, el desarrollo económico y el crecimiento demográfico. No será fácil resolverlo. Ignorarlo, sería todavía peor. Nos afecta a todos/as y es nuestra responsabilidad frenarlo.



Hace más de un decenio, la mayor parte de los países se adhirieron a un tratado internacional –la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– para comenzar a considerar qué se puede hacer para reducir el calentamiento atmosférico y adoptar medidas para hacer frente a las subidas de la temperatura que sean inevitables.

El 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida con el nombre de Protocolo de Kyoto, que cuenta con medidas más enérgicas (y jurídicamente vinculantes) y que entró en vigor en 2005. Desde 1988, un Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha examinado las investigaciones científicas y ofrecido a los gobiernos resúmenes y asesoramiento sobre los problemas climáticos.


El Protocolo de Kioto es el instrumento más importante destinado a luchar contra el cambio climático. Contiene el compromiso asumido por la mayoría de los países industrializados de reducir sus emisiones de algunos gases de efecto invernadero, responsables del recalentamiento del planeta, en una media de un 5 %, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990.

Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%.
Esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de gases regulados en un 5%, sino que este es un porcentaje a nivel global y, por ejemplo, España puede incrementar sus emisiones en un 15%, debido a su posición de partida, muy diferente a los de otros países de su entorno.

Actualmente se encuentran en debate las bases para un nuevo Protocolo postKioto para después de 2012.

06 abril 2009

El Empire State también quiere ser 'verde'

El rascacielos más emblemático de Nueva York se tiñe de verde. Los propietarios del emblemático Empire State, que cumple ya 77 años, han anunciado un innovador programa de reformas dotado con 500 millones de dólares (unos 375 millones de euros) para reducir el 38% de su consumo energético y sumarse así a la lucha contra el cambio climático.

Así lo explicaron este lunes el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, y el ex presidente estadounidense Bill Clinton. Este último explicó que la iniciativa forma parte del programa que lleva su nombre, que se desarrolla en 40 de las mayores ciudades del mundo, a favor del medio ambiente. "Con estos innovadores proyectos, además de proteger al planeta, se reactiva la economía", señaló Clinton.

El rascacielos más famoso de Nueva York se suma a la lucha contra el cambio climático con un innovador programa de remodelación apadrinado por Bill Clinton para reducir su consumo energético

AGENCIAS - Nueva York - 07/04/2009

El representante de la empresa propietaria del Empire, Anthony Malkin, añadió por su parte que una de las claves para reducir las emisiones contaminantes en grandes ciudades como Nueva York, donde la aportación de los edificios comerciales y residenciales llega hasta el 70%, está no sólo en intentar que los nuevos edificios sean respetuosos con el medio ambiente, sino en "reducir los costes energéticos de los que ya están construidos".

La remodelación del edificio, que tiene 102 pisos y se construyó en 1931, afecta a sus sistemas eléctrico y de ventilación. Además, desde 2008 se desarrolla un escupuloso protocolo de reciclaje y se utilizan materiales de limpieza y de control de plagas ecológicos. Los cálculos realizados por los propietarios cifran en 4,4 millones de dólares el ahorro anual en energía.

En la puesta en marcha del programa, que espera convertirse en modelo para otros edificios, participan la Iniciativa Clinton sobre el Cambio Climático, otras organizaciones como el Rocky Mountain Institute y empresas como Johnson Controls y Jones Lang LaSalle.