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29 junio 2009

Paraísos en peligro


La UNESCO emitió un alerta de protección para los arrecifes de Belice y el parque colombiano de los Katíos

La red de reservas del arrecife de barrera de Belice y el Parque Nacional de los Katíos de Colombia, declarados Patrimonio Mundial, respectivamente, en 1996 y 1994, han sido inscritos en la Lista de Sitios en Peligro de la UNESCO, según decidió este sábado el Comité del Patrimonio Mundial.

Así lo acordó el Comité, que celebra hasta el próximo martes su 33 reunión en la ciudad española de Sevilla (sur). Debido a los riesgos y amenazas que afectan a ambos sitios declarados Patrimonio Mundial por su "valor universal excepcional", han sido incluidos en la Lista en Peligro a propuesta de la IUCN, órgano consultivo de la UNESCO para patrimonio natural.

En el caso del Parque de los Katíos ha sido a petición del propio Estado colombiano, indicaron a Efe fuentes de la UNESCO. La entrada de la red de reservas del arrecife de barrera de Belice en el catálogo de sitios en peligro se debe sobre todo a la destrucción de sus manglares y al excesivo desarrollo observado en este lugar.

Este sitio natural fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1996 "por ser el mayor arrecife de barrera del hemisferio norte, con atolones costeros, centenares de cayos arenosos, bosques de mangles, lagunas litorales y estuarios", destacó la UNESCO.

El Comité del Patrimonio Mundial pidió un "control más estricto" del desarrollo en el sitio y que se reinstaure la moratoria sobre la tala de mangles que expiró en 2008.

Por su parte, el Parque Nacional de los Katíos ha accedido a la Lista del Patrimonio en Peligro a petición de Colombia, para poder así movilizar un mayor apoyo internacional para la preservación del sitio, amenazado en particular por la deforestación en algunas de sus áreas y por la tala ilegal de madera.

El Parque, declarado Patrimonio Mundial en 1994 por su excepcional diversidad biológica, también sufre problemas de pesca y caza furtivas.
En esta reunión en Sevilla, este Comité de la UNESCO ha examinado además los 30 sitios que ya estaban en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro para evaluar su estado de conservación.

En este inventario figuran los sitios en situación de riesgo por diversas causas -contaminación, desarrollo de la urbanización, turismo masivo deficientemente organizado, guerras y catástrofes naturales- que pueden mermar los valores universales por los que fueron proclamados bienes del patrimonio universal de la humanidad.

(EFE)


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17 junio 2009

Se agrava el cambio climático, según la Casa Blanca

Agencia AP

Los efectos dañinos del calentamiento mundial ya están presentes y se agravan, advirtió el martes el primer informe sobre clima de la presidencia de Barack Obama en el pronunciamiento más enérgico sobre el tema que haya salido de la Casa Blanca.

El calentamiento global ya ha provocado más lluvias torrenciales, elevación de la temperatura y el nivel del mar, retroceso de glaciares, estaciones de crecimiento más largas y alteración del curso de los ríos, de acuerdo con el documento dado a conocer el martes por el asesor científico de la Casa Blanca y otros funcionarios.

"En algunos casos ya se han producido consecuencias graves", dijo a The Associated Press Anthony Janetos, uno de los autores del informe. "Esto no es algo teórico que sucederá dentro de 50 años. Ya está sucediendo".

El documento de la Casa Blanca -un documento sobre el estado del clima requerido por el Congreso- no contiene investigaciones nuevas, pero concentra y organiza lo expresado en numerosas publicaciones científicas y estudios parciales para trazar un cuadro más grande, exhaustivo y sombrío del calentamiento global en Estados Unidos.

Las "grandes perturbaciones" ya registradas se agravarán a medida que continúa el calentamiento, advierten los autores. Estiman que la temperatura en Estados Unidos podría elevarse en 11 grados Fahrenheit (seis grados centígrados) para fines de siglo.

"Se cruzarán umbrales, lo cual provocará grandes cambios en el clima y los ecosistemas", dijo el estudio y añadió que esto podría afectar la supervivencia de algunas especies.

Por ejemplo, en las última décadas, los inviernos en partes del centro-norte de Estados Unidos (una zona conocida como Medio Oeste) han sido más cálidos que en años anteriores y la temporada sin heladas se ha alargado en una semana.

"Ya vemos las consecuencias en todo el país", dijo Virginia Burkett, otra autora. "Las pruebas son más contundentes que nunca".

El asesor científico de la Casa Blanca, John Holdren, dijo en un comunicado que las conclusiones apoyan la idea de que es necesario tomar medidas para demorar el calentamiento global. Para ello es necesario reducir las emisiones y adaptarse a cambios "que ya no son evitables".

"Nos dice por qué es necesario tomar medidas correctivas, cuanto antes mejor", dijo Holdren.

El informe destacó que el exceso o la escasez de agua será un problema grave en todas las regiones del país.

"El agua está presente en todo el documento", dijo Burkett. Añadió que el suroeste de Estados Unidos se volverá más seco y cálido, lo cual será de importancia crucial. El informe de 200 páginas examina las consecuencias del calentamiento global en cada región y tomando cada aspecto, desde la salud hasta el transporte.

EEUU reconoce que el cambio climático puede ser catastrófico

  1. La Casa Blanca alerta de desastres naturales y económicos si no se combate el fenómeno
  2. El Gobierno de Obama insta a actuar contra el calentamiento que Bush no aceptaba
JOAN CAÑETE BAYLE
WASHINGTON

Estados Unidos debe actuar de inmediato contra el cambio climático. Este es el mensaje que transmitió ayer la Administración de Barack Obama con la publicación de un informe sobre los efectos del cambio climático en EEUU (www.globalchange.gov/
usimpacts) que fue presentado por la Casa Blanca como la piedra de toque sobre la que girará su política al respecto. El informe, fruto del trabajo de una treintena de científicos y de 13 agencias del Gobierno estadounidense, alerta de graves consecuencias climáticas, sanitarias, económicas y hasta de relaciones sociales si EEUU no combate decididamente el fenómeno.

RESPONSABILIDAD HUMANA / Tanto en algunas de las conclusiones como en la decisión de afrontar el problema sin medias tintas, el texto marca una clara diferencia con la política de EEUU bajo la presidencia de George Bush. Así, el informe afirma sin rodeos que el ser humano es el principal responsable del calentamiento global y alerta de que ya se pueden ver los efectos del cambio climático, desde el aumento de la temperatura y del nivel de las aguas hasta el retroceso de los glaciares en Alaska, pasando por las modificaciones en la duración de las estaciones y las alteraciones en los cauces de los ríos.
El aspecto en que más quiere incidir la Casa Blanca es en que el cambio climático tiene efectos directos en la economía y en la sociedad, ya que afecta al consumo de agua, la energía, el transporte, la agricultura y la salud, al margen de las obvias consecuencias sobre el medioambiente. Para explicar a la opinión pública de qué estamos hablando cuando se citan las amenazas del cambio climático, el informe pone ejemplos catastróficos de lo que está por venir.

CALOR LETAL EN CHICAGO / Son llamativas, por ejemplo, las hipótesis más pesimistas que se citan, como inundaciones en Manhattan; la casi segura ruina económica de Alaska a causa del deshielo; el aumento de las muertes a causa del calor en Chicago, y la destrucción de los viñedos en California. El informe avisa de que el aumento de la temperatura del planeta no solo amenaza al oso polar, sino también al ser humano en la forma de más enfermedades transmitidas por insectos, la peor calidad del agua y del aire, y el aumento de catástrofes naturales como huracanes y devastadoras tormentas. Las consecuencias del cambio climático alcanzan prácticamente todas las actividades humanas, como el transporte (inundación de puertos y aeropuertos; deterioro de vías de tren a causa del calor); la agricultura (reducción de la producción), y las relaciones sociales (las poblaciones urbanas son más vulnerables a sus efectos, y las capas más desfavorecidas tendrán más problemas para adaptarse).
Los autores del informe, supervisado por la oficina científica de la Casa Blanca, aclaran que estas son las peores hipótesis posibles, y que las decisiones que se tomen ahora y en el futuro inmediato son decisivas para evitar las peores consecuencias y para adaptarse a los cambios que ya no tienen marcha atrás. Es por este motivo que el informe también es un poderoso esfuerzo de relaciones públicas por parte de la Casa Blanca con dos objetivos: concienciar a la opinión pública estadounidense de que el cambio climático es real, ya está aquí y es peligroso; e incluir algunas de las iniciativas de Obama, sobre todo en el terreno económico, dentro de una estrategia global de lucha contra el cambio climático.

PROPUESTAS DE OBAMA / Así, iniciativas como la creación de un sector verde de la economía (uno de los proyectos más ambiciosos de la Administración para salir de la crisis y renovar el modelo productivo estadounidense) y cambiar el modelo energético del país encajan con las conclusiones y las recomendaciones del informe. También, por supuesto, el impulso de un sistema de límites máximos e intercambio de los derechos de emisión de CO2 que es el pilar de la Administración de Obama para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El informe se publica cuando el Congreso intenta aprobar una ambiciosa ley sobre el cambio climático que topa con la oposición de la derecha y de los estados de mayor producción agrícola.

Diferencias de conducta entre glaciares australes y boreales

NC&T) Un nuevo estudio pone este enigma en perspectiva: Durante los últimos 7.000 años, los glaciares más grandes de Nueva Zelanda se han movido a menudo desincronizados con los glaciares en el hemisferio norte, lo que denota fuertes variaciones regionales en el clima.
La opinión ortodoxa de la comunidad científica es que el clima durante la era de la civilización humana ha sido relativamente estable, pero el nuevo estudio es el último en desafiar este punto de vista, mostrando que los glaciares de Nueva Zelanda han atravesado por períodos rápidos de crecimiento y reducción durante el actual período interglaciar, conocido como Holoceno.

Los glaciares de montaña de Nueva Zelanda han fluctuado frecuentemente en los últimos 7.000 años, y sus avances se han vuelto ligeramente más pequeños con el tiempo.

Los glaciares son sumamente sensibles a los cambios en la temperatura y las nevadas, lo que los hace perfectos a los efectos de estudiar el clima pasado. Sin embargo, este archivo ha estado mucho tiempo sin explotar, debido a la dificultad de asociar edades precisas a las fluctuaciones de los glaciares.

Diferencias entre glaciares australes y boreales
Joerg Schaefer en Nueva Zelanda. (Foto: Joerg Schaefer)
En los nuevos análisis, los investigadores encontraron que los glaciares alrededor del Monte Cook, el pico más alto de Nueva Zelanda, alcanzaron su mayor extensión en este período hace aproximadamente 6.500 años, cuando los Alpes Suizos y Escandinavia eran relativamente cálidos. Eso fue aproximadamente 6.000 años antes de que los glaciares del norte alcanzaran su máximo del Holoceno, algo que hicieron durante la Pequeña Edad de Hielo, entre los años 1300 y 1860.

Ese hallazgo fue una sorpresa para algunos científicos que asumieron que la fase fría del norte fue un evento mundial. El registro en Nueva Zelanda muestra otras disparidades que apuntan a variaciones climáticas regionales en ambos hemisferios, incluyendo los máximos glaciales durante intervalos calientes clásicos del norte como el Período Cálido Medieval y el Óptimo de la Edad Romana.

En conjunto, los glaciares del mundo han estado decreciendo desde aproximadamente 1860, con la excepción de un breve incremento en Suiza en la década de 1980, en Nueva Zelanda desde finales de los años 70 hasta hoy, y en unos pocos lugares más. Se piensa que estas fluctuaciones regionales se deben a cambios en el viento y las temperaturas de la superficie marítima. Nueva Zelanda está actualmente de camino hacia una fase más calurosa y más seca, que alcanzará dentro de pocos años, y que causará que los glaciares se encojan una vez más.

05 junio 2009

Día del Ambiente: por la protección de los glaciares

“El Ártico, la Antártida y los glaciares del Himalaya y de los Andes se están derritiendo por los efectos del cambio climático y pueden comprometer la provisión de agua dulce en varias regiones del mundo”, advierte un preocupante informe.

Por ello la Fundación Vida Silvestre Argentina, en el Día Mundial del Medio Ambiente, solicita que rápidamente el Congreso Nacional trate un nuevo proyecto de ley de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares. Luego del veto presidencial al proyecto de ley aprobado en el 2008 por ambas Cámaras, la coyuntura política está demorando el desarrollo de normativa que proteja a nuestros glaciares.

Glaciar Upsala, antes y después

“Si bien ha habido una nueva presentación en Diputados del mismo proyecto vetado, y por su parte la Comisión de Ambiente del Senado ha avanzado en la redacción de un nuevo proyecto de ley, el tema está hoy detenido y sin avances. Esperamos que el Congreso trate a la brevedad un nuevo proyecto de ley que asegure la conservación de estos ambientes de importancia relevante”, dijo Diego Moreno, director general de la fundación.

Los datos disponibles, presentados por la ONG el Día del Ambiente, son contundentes. El hielo del Ártico, en septiembre de 2007, registró una disminución del 39% con respecto a los niveles promedio de las décadas anteriores. La temperatura de la Península Antártica se ha elevado 2,5º C en los últimos 50 años, lo cual está provocando una disminución de la superficie cubierta por hielo en el continente. Por ejemplo, la Península Antártica perdió una superficie de hielo de aproximadamente 26.000km2 (aproximadamente el tamaño de Bélgica) en la última parte del siglo pasado. Los glaciares del Himalaya están retrocediendo a razón de 10 metros por año, y podrían desaparecer en las próximas tres décadas.

Una situación similar está ocurriendo en nuestra cordillera de los Andes. Los glaciares, en particular en la zona patagónica y la de Cuyo, sustentan una serie de actividades económicas como el turismo y la producción de la vid. En este último caso, el aporte de agua de deshielo de los glaciares a las cuencas de ríos como el Mendoza o el San Juan, particularmente en años muy secos y con escasas nevadas, ha sido clave para sostener esta actividad económica que es uno de los pilares de la economía cuyana. Estudios realizados por el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología (IANIGLA-CONICET) sostienen que de no haber existido este aporte de los glaciares, hubiera habido un riesgo grande de pérdida de cultivos perennes como la vid.

El cambio climático está promoviendo un retroceso acelerado de estos cuerpos de hielo. Si a ello le sumamos otras amenazas como la construcción de obras de infraestructura o el desarrollo de actividades productivas como la minería que pueden afectarlos directamente, la provisión de estos servicios ambientales puede verse comprometida en un futuro cercano”, afirmó Moreno. “Es necesario que evitemos otros impactos sobre estos sitios. Los glaciares proveen, en gran medida, el agua dulce de todo el oeste Argentino. Mantener el ciclo hidrológico y las áreas de recarga de cuencas hídricas en la Cordillera es clave para sostener las áreas de riego de la región de Cuyo y Comahue, como así también la alimentación de represas hidroeléctricas que se asientan sobre estas cuencas”, agregó.

ONU pide al mundo combatir el cambio climático

Las Naciones Unidas celebran el Día Mundial del Medio Ambiente con un llamado a "combatir el cambio climático", tanto a ciudadanos como a gobernantes, para que alcancen un acuerdo de reducción de emisión de gases que causan el efecto invernadero.

"La agitación económica y financiera que afecta a todo el mundo es una auténtica llamada de atención, que da la alarma sobre la necesidad de mejorar las viejas pautas de crecimiento y hacer una transición a una nueva era de desarrollo más ecológico y más limpio", dijo el secretario general de ONU, Ban Ki-moon.

En un texto dedicado a este día, Ban declaró que si bien todos los países sufrirán las consecuencias del cambio climático, "los pobres llevarán la peor parte".

l Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la asamblea general de ONU en 1972 y cada año elige tema y país anfitrión, rol que este año le tocó a México.

El secretario general de ONU también reclamó un "nuevo tratado verde", centrado en "la inversión en recursos renovables de energía, infraestructura inocua para el medio ambiente y eficiencia energética".

En diciembre, unos 190 gobiernos se reunirán en Conpenhague para negociar un acuerdo global en materia de cambio climático para después de 2012, cuando termina el primer período de compromisos asumidos en el marco del Protocolo de Kyoto, que muchos países no cumplieron.

Ese protocolo estableció límites de contaminación para cada país y costos para los que traspasen esos parámetros.

Es por ello que ONU, cuyo eslogan de este año es "Tu planeta te necesita, unidos contra el cambio climático", llama a los ciudadanos a presionar a los gobiernos con el lema "Cerremos el trato".

Hoy, el cambio climático es una realidad. La disminución de los polos, el aumento de la temperatura de los océanos, cambios bruscos de temperaturas, aumento de sequías, inundaciones y catástrofes naturales son vinculados por especialistas a la situación del planeta.

Estados Unidos y Australia, dos de los principales países responsables del efecto invernadero no ratificaron el protocolo y España es el país europeo que más incumple sus promesas de reducción de emisiones de gases. (ANSA)

El País Digital

04 junio 2009

El deshielo de Groenlandia amenaza las costas de Norteamérica

A finales del siglo XXI la subida del nivel del mar podría ser de entre 30 y 50 centímetros


La fusión de la cubierta helada de Groenlandia a lo largo de este siglo es una amenaza para las costas orientales de Norteamérica mucho más grave de lo que se había calculado. La advertencia se recoge en un estudio del Centro Nacional para Investigación Atmosférica (NCAR), estadounidense que se expone en la revista Geophysical Research Letters. "Si la fusión en Groenlandia sigue acelerándose, habrá un impacto significativo en las costas del nordeste americano durante este siglo por la subida del nivel de mar. Grandes ciudades de esa zona están directamente en la trayectoria de las subidas mayores", ha explicado Aixue Hu, líder de la investigación, en un comunicado del NCAR. Ciudades como Nueva York, Boston (EEUU) o Halifax (Canadá) se verían especialmente perjudicadas por un ascenso del nivel del mar de 30 a 50 centímetros hacia 2100.
La fusión de moderada a rápida de los hielos puede provocar cambios en la circulación oceánica, arrastrando agua extra hacia esas costas. Susensibilidad al aumento de las aguas era ya conocida. Hace un par de meses, una investigación presentada en la revista Nature Geoscience ya advertía de que el calentamiento del agua podría alterar las corrientes oceánicas y elevar el nivel del mar en el nordeste americano unos 20 centímetros más que la media mundial (entre 18 y 59 centímetros, según el último informe del Panel Intergubernamental para Cambio Climático -IPCC-, de Naciones Unidas). Pero ese estudio no tenía en cuenta el impacto adicional del hielo de Groenlandia fundido, que puede acelerar los cambios oceánicos en la zona y añadir entre 10 y 30 centímetros a la subida del agua en las ciudades mas pobladas del Este de EEUU y Canadá, matizan ahora los investigadores del NCAR. Además, en regiones remotas más septentrionales de Canadá y de la misma Groenlandia, la subida del mar puede ser aún mayor.

El mismo informe del IPCC, de 2007, ha sido considerado cauto o conservador por muchos especialistas, que ya sospechaban que la subida del mar sería superior a ese rango de 18 a 59 centímetros (el rango depende del nivel de las futuras emisiones de gases de efecto invernadero) porque la fusión de los hielos árticos parece que se ha acelerado en los últimos años.

Hu y sus colegas, explica el NCAR, han trabajado con simulaciones del clima futuro y han considerado diferentes escenarios: si la fusión de los hielos sigue aumentando un 7% anual, como hasta ahora, hasta 2050, y aunque se frene entonces, la subida del nivel del mar en las costas del Noreste americano puede ser de 50 centímetros superior a la media de subida global debida al cambio climático. Los científicos consideran que este escenario de alta fusión de hielo es poco probable. Pero aunque la tasa de fusión descienda a un 3% anual, las simulaciones indican que a finales de siglo los cambios oceánicos desplazarán agua hacia esa región y el nivel subirá 30 centímetros más que en el resto del mundo. Aún si la tasa cayera al 1% anual, la subida del mar sería de 120 centímetros.

Los científicos explican que, como el clima es un sistema complejo con efectos interrelacionados, si la fusión del hielo en Groenlandia se mantuviese en la tasa máxima del 7%, podría acabar generando allí una recuperación del hielo, al menos temporal, hacia finales de siglo. El mecanismo es el siguiente: la alta fusión del hielo introduciría mucha agua dulce en el sistema, lo que debilitaría la circulación oceánica que lleva agua templada al ártico; con menos entrada de agua templada, el deshielo sería menor.

El nivel del mar no es uniforme en el planeta debido a los efectos de la circulación oceánica y el nivel de compresión de las aguas profundas, que es distinto en unas y otras zonas del mar. En el Atlántico esta circulación lleva aguas templadas desde el trópico hacia el océano septentrional, donde se enfría y se hunde, creando una densa capa de agua fría. Esto hace que el nivel del mar en el Atlántico Norte sea actualmente unos 70 centímetros inferior al del Pacífico norte, que carece de esa capa profunda de agua fría.

Si la fusión de los hielos de Groenlandia aumentase entre un 3% y un 7% anual, el agua dulce añadida al mar podría debilitar ese bucle de la circulación oceánica en el Atlántico Norte, reduciéndose la acumulación de aguas profundas densas; el aumento de la temperatura del agua profunda supondría una expansión de la misma, con lo que se produciría una específica elevación del nivel del mar allí, explican los científicos del NCAR.